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viernes, 31 de enero de 2014

THE HOBBIT: THE DESOLATION OF SMAUG - Peter Jackson demuestra sus ansias de trilogía



Tras escapar con vida de la persecución del orco Azog en la primera película, Thorin (Richard Armitage) y su compañía de enanos continúan su camino hacia la Montaña Solitaria, con el fin de derrotar al dragón Smaug y recuperar así el reino de Erebor y el tesoro de la montaña. Junto a ellos continúan el mago Gandalf el Gris (Ian Mckellen) y el hobbit Bilbo Bolsón (Martin Freeman), quien eventualmente deberá robar la Piedra del Arca de las garras de Smaug para así unir a todos los enanos de la Tierra Media.

Al igual que en ¨El Señor de los Anillos¨, parte del encanto de estas historias está en el viaje que realizan los personajes, pues el destino es conocido y su llegada es inminente. En esta ocasión, la compañía se topa con un hombre oso, arañas gigantes y una tribu de elfos, entre otras criaturas, manteniendo la estructura episódica que caracterizó al primer film, pero con un enfoque más claro y un tono menos infantil. La diferencia es clara desde la primera escena, que no consiste en un extenso prólogo sino en una conversación entre Gandalf y Thorin, donde revelan su intención, algo oscura, de reclutar a un hobbit para alcanzar su cometido. Donde el primer film divagaba entre un encuentro y otro, en éste el objetivo es claro y los obstáculos son evidentes, generando una tensión dramática de forma más efectiva y, por ende, una historia más envolvente.


En su afán de producir una trilogía de películas basadas en un sólo libro, Peter Jackson y su equipo de escritores se tomaron bastantes libertades creativas con el guión de éste segundo film. La más llamativa es la inclusión del elfo Légolas (Orlando Bloom), cuya aparición es posible gracias a la longevidad de los elfos de la Tierra Media. Por fortuna, Jackson no se limitó a otorgarle un cameo al personaje, sino que lo convirtió en parte integral de la historia. Bilbo y los enanos son capturados por los elfos y encarcelados en el reino de Thranduil, brindándonos así la oportunidad de conocer más sobre los orígenes de Légolas y de la rivalidad entre elfos y enanos.

No contento con incluir personajes ajenos a la novela, Jackson creó a la elfa Tauriel (Evangeline Lilly), el interés sentimental de Légolas, aunque esta no comparta el mismo sentimiento hacia él, sobre todo tras conocer a Kili (Aidan Turner), uno de los enanos de la compañía hecho prisionero. Si bien la añadidura de un triángulo amoroso luce como una estrategia para atraer al público femenino, la idea le otorga dimensionalidad a varios personajes, lo cual resulta necesario cuando el guión continúa sin desarrollar propiamente a la mayoría de los 13 enanos de la compañía de Thorin. Légolas y Tauriel encajan rápidamente en la historia y el destino de su relación aporta un grano de intriga para quienes conocen el desenlace del libro.




Un hombre llamado Bardo (Luke Evans) se topa con los enanos y Bilbo durante su escape de la prisión elfa, infiltrándolos en Esgaroth, al pie de la Montaña Prohibida. Las obras de Tolkien siempre se encargan de mostrar la debilidad moral de la raza de los hombres, en este caso ilustrada a través de la decadencia de los ciudadanos de Esgaroth, otrora ciudad próspera, consumida por la presencia de Smaug en la montaña. Bardo es un individuo de buenas intenciones dentro de un entorno lleno de corrupción y miseria. La historia lo caracteriza de forma satisfactoria y muestra indicios del rol preponderante que jugará en el desenlace de la saga. 

El último acto se centra en el esperado encuentro entre Bilbo y Smaug, cuya voz pertene al actor Benedict Cumberbatch. En cuestión de minutos, Smaug se convierte en el villano más interesante que hasta ahora se haya mostrado entre ambas películas. Su interacción con Bilbo es tan memorable como la que éste tuviese con Gollum, pero su participación es mucho más prolongada, quizás bordeando en lo excesivo una vez que los enanos entran en escena para confrontar al dragón (el hecho de que todos los enanos salgan ilesos de cada situación de peligro de la saga alcanza el límite de lo inverosímil cuando un dragón que escupe fuego no es capaz de atrapar o lastimar a ninguna de sus presas). A pesar de esto, la voz temeraria de Cumberbatch y el gran efecto visual que es Smaug permiten un desenlace satisfactorio y generan ansias por el desenlace de la trilogía.

Con "The Desolation of Smaug", Peter Jackson le añade validez a su decisión de dividir a El Hobbit en tres películas, algo que resultaba mucho más cuestionable después de la primera parte. Esta trilogía nunca alcanzará el estatus fílmico de "El Senor de los Anillos", pero posee todos los elementos para brindar horas de buen entretenimiento. La mejor prueba de esto se consigue en la secuencia donde Bilbo y los enanos escapan de la prisión elfa, navegando barriles de vino a través de un río y siendo perseguidos por orcos y elfos. Es en momentos como ese donde Jackson captura a plenitud el encanto de una buena historia de aventuras, como las que Gandalf le prometiese a Bilbo al comienzo de su viaje inesperado.

Puntuación: 4.25 de 5.




viernes, 24 de enero de 2014

FROZEN: Dos princesas Disney por el precio de una

A mi querida prima y comadre, Riczul, vimos esta película junto a Julio César y David unos días antes de tu partida. Nos divertimos mucho y pasamos un día muy bonito, tal y como tú siempre lo deseabas. Gracias por tanto cariño, tu sin fin de palabras positivas y tu eterna sonrisa, así te recordaremos siempre.




Los estudios de animación de Disney han gozado de eras doradas, unas más duraderas que otras, así como de etapas un tanto grises. Por cada "Aladdin", "Rey León" y "La Bella y la Bestia", ha habido bodrios como "Atlantis", "El Planeta del Tesoro" o "Las Vacas Vaqueras", los cuales se volvieron más frecuentes a comienzos de la década del 2000. En 2006, La fusión creativa y financiera de Disney-Pixar permitió la entrada de John Lasseter, director de las dos primeras "Toy Story", al comité ejecutivo de Disney, convirtiéndolo actualmente en el director de Walt Disney Animation Studios. Tras su designación, el estudio ha producido tres éxitos contínuos de crítica y taquilla: la historia de Rapunzel, "Tangled", el opus de video juegos, "Wreck-it Ralph" y, más recientemente, "Frozen".

Afirmar que el estudio se encuentra en una nueva era dorada sería prematuro, pero es innegable que goza de un nuevo aire de creatividad, al mismo tiempo que Pixar parece conformarse con secuelas o precuelas, exitosas comercialmente pero carentes de la originalidad de sus mejore filmes. En este sentido, "Frozen" brinda una nueva historia de princesas basada en el cuento de hadas de Hans Christian Andersen titulado "The Snow Queen", el cual el propio Walt Disney consideró adaptar al cine en su momento, pero que se mantuvo engavetado hasta ahora.

"Frozen" cuenta la historia de dos hermanas, Anna (Kristen Bell) y Elsa (Idina Menzel), princesas del reino de Arendelle. Desde pequeña, Elsa poseía la habilidad de manipular el hielo, lo que ocasionó un accidente que colocó a Anna en peligro de muerte. Para mantener en secreto los poderes de Elsa, sus padres mantuvieron a Elsa aislada dentro de los confines del palacio, fuera del alcance de cualquier otro ser humano, incluso de su hermana. De esta forma, Anna creció con todas las libertades y privilegios de una princesa, mientras que Elsa se volvió asocial y temerosa del mundo exterior. Sin embargo, Elsa es la heredera de la corona y cuando llega el momento, debe asumir su mandato como reina de Arendelle.

Como es de esperar, la coronación termina en conflicto cuando Elsa pierde el control de sus poderes tras ser confrontada por Anna. Elsa escapa del reino y se instala al tope de una montaña, donde construye un castillo de hielo al desatar sus poderes, provocando accidentalmente un invierno extremo en todo el reino. Anna sale en búsqueda de su hermana, topándose en el camino con un joven llamado Kristoff (Jonathan Groff) y su reno, Sven, quienes la asisten en la travesía de traer de vuelta a Elsa.

Eventualmente, el grupo conoce a Olaf (Josh Gad), un muñeco de nieve creado por Elsa en semblanza al muñeco que ella y su hermana construyeron de pequeñas. Olaf aporta los mejores momentos humorísticos de la historia, pero a la vez su vulnerabilidad lo convierte en un personaje tragicómico, en particular durante su canción "In Summer", donde relata cómo será su vida cuando regrese el verano (obviamente, Olaf no está al tanto de lo que le pasa a la nieve si no hay frío).



"Frozen" trae de vuelta la tradición musical de Disney, abandonada en la mayoría de sus películas drante la última decada. El regreso es bienvenido aunque un tanto excesivo, en particular durante la canción "Fixer Upper", cantada por  un grupo de trolls, que se siente como relleno cuando estos personajes no tienen un rol preponderante en la historia. El tema principal, "Let It Go" ("Libre soy" en español) es energizante y establece claramente la liberación emocional de Elsa, mientras que "For The First Time In Forever" relata el drama que separa a ambas hermanas de forma conmovedora y efectiva. En general la música mantiene un estilo de musical de Broadway, donde los personajes conversan un momento y comienzan a cantar a mitad del diálogo. 

La animación es similar en estilo a "Tangled", pero con tonalidades azules y moradas que le aportan una estética propia. Elsa y Anna mantienen los mismos ojos grandes y rostros redondeados que Disney ha empleado en sus princesas desde "La Sirenita", aunque su parecido con Rapunzel es bastante evidente. El hielo es el elemento visual más llamativo con el que los animadores dieron rienda suelta a su creatividad, por lo que el título encaja perfectamente con el ambiente y el tono
del film.

El centro antagónico de la trama, escrita por Jennifer Lee y dirigida por ella misma junto a Chris Buck, está en la dicotomia entre Anna y Elsa, pero una princesa Disney no puede ser la mala de la película, por lo que Elsa nunca muestra facetas tan oscuras que cuestionen su bondad y nobleza, a pesar de que creció encerrada en una habitación, aislada de su propia hermana. Con intención o no, el guión lucha por introducir varios antagonistas, pero el verdadero villano de la historia es revelado de forma tardía y sin bombos ni platillos.

"Frozen" trae de vuelta un buen número de elementos característicos de los mejores clásicos de Disney, a la vez que intenta separarse de las posturas machistas que caracterizan las historias de princesas, tendencia que ya hemos visto reflejada en entregas como "The Princess and The Frog" y en "Brave". La mejor señal de esto ocurre cuando Anna, como en todo cuento de hadas, debe realizar un acto de amor verdadero para romper un hechizo, pero el objeto de su amor no es quien ella cree. Sin revelar mucho más, la sorpresa es más que bienvenida y aporta la mejor moraleja que Disney haya ideado en años.

Puntuación: 3.75 de 5.



viernes, 17 de enero de 2014

CATCHING FIRE: Aires de revolución en los Juegos del Hambre



Detrás de la tensión y los coloridos personajes del mundo de "The Hunger Games" se puede observar un paralelismo crítico hacia la filosofía consumista que el mundo globalizado vanagloria, llevada a extremos insensibles con la idealización de un grupo de personas que compiten hasta la muerte en un terreno lleno de peligros, como si de un macabro reality show se tratase. La filosofía detrás de los Juegos del Hambre es el constante recordatorio a las masas del poder del Capitolio, el centro de poder del país Panem, para apaciguar cualquier idea de rebelión contra el mandato cruel del presidente Snow (Donald Sutherland).

En "Catching Fire", la segunda parte de la trilogía de filmes basados en las novelas de Suzanne Collins, el triunfo ha convertido en celebridades a Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) y a Peeta Mellark (Josh Hutchershon), al menos a los ojos de los ciudadanos del Capitolio; pero también en un símbolo de esperanza para los habitantes de los empobrecidos y sometidos distritos, que superan en números a sus opresores pero carecen de fuerza, recursos y, lo más importante, de motivación. Katniss, en particular, intenta mantener un perfil bajo para proteger a sus seres queridos, pero la nobleza de sus acciones la arrastrará a asumir un rol de liderazgo, aún en contra de su voluntad.

La primera hora del film promete un rumbo diferente al de su antecesor. Snow obliga a una traumatizada Katniss a desfilar por todos los distritos junto a Peetah como la pareja del momento, con el fin de desmitificar su imagen y hacerlos lucir asimilados al mundo del Capitolio. El recorrido de la pareja genera un efecto contrario, alimentando intenciones de alzamiento en uno de los distritos y por ende mayor represión. En vista de esto, el nuevo director de los juegos, Plutarch (Philip Seymour Hoffman), sugiere hacer algo distinto con la edición 75 de los Juegos del Hambre: obligar a competir nuevamente a todos los ganadores del último cuarto de siglo, todo con la intención de eliminar a Katniss de la forma más vistosa posible.

Los competidores ahora son adultos con experiencia en asesinar y/o sobrevivir en las más adversas de las circunstancias, elemento que le brinda a esta secuela un tono más maduro o menos "young adult". Los nuevos concursantes aportan variedad de motivos y antecedentes, mientras que los anteriores provenían todos de situaciones similares. Entre los más interesantes se hallan la impredecible Johanna (Jena Malone), el vanidoso Finnick (Sam Claflin) y el genio Beetee (Jeffrey Wright), quienes forman una alianza temporal con Peetah y Katniss para sobrevivir, aunque las alianzas en los juegos se pueden convertir fácilmente en traición. Sin embargo, fuerzas más grandes mueven los hilos para alterar definitivamente el resultado de la competencia, lo que proporciona un desenlace inesperado e intrigante para lo que será la última película (aunque esta será dividida en dos partes).


El éxito de la primera cinta permitió aumentar el presupuesto de esta entrega, lo que se nota en el diseño de producción, en especial en las escenas del Capitolio, ejecutadas de forma majestuosa y excéntrica bajo la combinación de sets reales y digitales, así como en los efectos visuales, particularmente en la animación de las criaturas mutantes que habitan la arena de los juegos, cuyo realismo dejaba mucho que desear en la película anterior. En general esta cinta se siente más grande y compleja que la anterior desde un punto de vista técnico y artístico, por lo que el universo de los libros se siente más palpable y mejor realizado.

"Catching Fire" comienza y termina en terrenos poco convencionales, lo cual ayuda a apaciguar el hecho de que su segundo acto mantiene una estructura bastante similar a la del primer film. Ciertamente el libro contiene el mismo esqueleto, colocando una mayor importancia en los personajes antes de la acción.  Francis Lawrence, director de "I Am Legend" y "Constantine", balancea con efectividad al extenso reparto, brindando a la mayoría de los personajes su oportunidad para brillar, gracias a lo cual Caesar (Stanley Tucci), Effie (Elizabeth Banks) y Cinna (Lenny Kravitz) continúan siendo relevantes mientras que Haymitch (Woody Harrelson) y Gale (Liam Hemsworth) adquieren mayor peso en la trama. Aun así, la brutalidad de los juegos sigue siendo el elemento distintivo de la historia, pero su brevedad en comparación con la cinta anterior es notable.

Al igual que en la primera entrega, la historia es contada principalmente desde el punto de vista de Katniss, con la excepción de las escenas de Snow, por lo que el éxito de la franquicia recae al final sobre los hombros de Jennifer Lawrence. Su sutileza en momentos dramáticos complementa sus habilidades físicas en las secuencias de acción más demandantes, mientras que sus escenas románticas dentro del triángulo amoroso entre Peetah y Gale se manejan como elemento secundario que no opaca a la historia principal. El "hijo del medio" que es la cinta se convierte así en una evolución dramática para la chica en llamas, a la vez que sirve de abreboca para el desenlace de la saga.

Puntuacion: 4.25 de 5.

viernes, 13 de diciembre de 2013

CAPTAIN PHILLIPS: El capitán se hunde con sus secuestradores


Las películas basadas en hechos reales suelen despertar suspicacia cuando pasan por el filtro hollywoodense, amante de romances épicos, acción por doquier y finales felices. Paul Greengrass, director de un par de cintas de la saga de Bourne y de la inolvidable "United 93", suele tener un acercamiento diferente hacia su trabajo. Su sello característico es la cámara en mano, personaje omnisciente que ubica al espectador en el mismo plano, usualmente caótico, de los protagonistas. Su técnica le aporta a sus obras un estilo documentalista, ideal para contar historias como la de "Captain Phillips", película basada en el secuestro de un barco norteamericano, ocurrido en 2009 en la costa marítima de Somalia.

La estética, sin embargo, no es el elemento diferenciador que saca a esta cinta del molde comercial, aún cuando cuenta con los elementos necesarios para captar a todo tipo de audiencia. La historia de Richard Phillips (Tom Hanks), capitán del barco de carga MV Maersk Alabama, no se enfoca sólo en los ¨buenos¨ de la trama, sino que muestra también la perspectiva de los secuestradores, a través de los ojos del líder Muse () y su trío de secuaces. Por encima de lo repudiable de sus acciones, los piratas somalíes no son menos rehenes que la tripulación del barco, pues deben rendir cuentas a quienes controlan sus operaciones criminales.


Es gracias a la humanización de ambos lados que Greengrass ha creado un thriller como pocos, colocándonos en medio del océano en una situación donde cualquier error marca la diferencia entre vivir o morir. La dinámica entre Phillips y Muse, ambos capitanes de sus grupos y con una misión que cumplir, permite que dos hombres de orígenes totalmente distintos negocien y, hasta cierto punto, se entiendan. Ésto no los hace iguales pero sí los coloca en un mismo plano. Philips es un hombre que intenta atenerse a las normas dentro de una situación impredescible, todo con el propósito de resguardar a su tripulación y deshacerse de sus captores con la mayor prisa posible. Por su parte, Muse desea sacar la mayor ganancia económica para garantizar su supervivencia y la de sus compañeros.

Hanks interpreta a Phillips sin vestigios de heroísmo. Este es su papel más exigente en más de una década, en la cual se ha dedicado en paralelo a producir y dirigir. El somalí Barkahd Abdi es una revelación en la cinta, dominando la pantalla con seguridad y siempre a la altura de su co-protagonista, a pesar de no tener experiencia previa como actor. Dedicar un poco más de tiempo a Muse como personaje hubiese abierto la puerta a una historia un tanto más profunda, pero el ritmo natural de un film de este tipo da poco espacio para diálogos largos o expositivos. 

El acto final da lugar a una situación aún más tensa y complicada para Phillips y sus secuestradores, permitiendo al director manejarse con experticia en secuencias con múltiples escenarios y personajes, todas enfocadas en resolver la situación de rehenes de la forma que sea necesaria. Las impactantes tomas abiertas que muestran gigantescas embarcaciones son editadas junto a planos íntimos y frenéticos de los personajes, demostrando cómo una operación, ilegal pero no ajena para sus ejecutores, se convierte en un conflicto internacional en cuestión de horas. Quedará de parte de los involucrados determinar si la historia se apega a la realidad, pero la autenticidad detrás de su realización se refleja en una excelente obra de suspenso, con final hollywoodense incluído.

Puntuación: 4.5 de 5.
 



viernes, 15 de noviembre de 2013

THOR: THE DARK WORLD - Juego de tronos en Asgard



Sólo han pasado dos años desde la primera encarnación de Thor y la multimillonaria fábrica de franquicias en que se ha convertido Marvel nos brinda ahora la tercera entrega del personaje. "Thor: The Dark World" contiene un buen número de elementos memorables y una cantidad considerable de desaciertos, aunque el director Alan Taylor demuestre una gran habilidad para maquillarlos. Thor (Chris Hemsworth) se encuentra de vuelta en Asgard, ejerciendo sus labores como defensor de los nueve reinos mientras espera su pronto ascenso al trono de su padre, el rey Odin (Anthony Hopkins). Dicha labor lo ha mantenido alejado de Jane Foster (Natalie Portman), quien intenta seguir adelante con su vida, profesional y amorosa, debido a que el semidios no ha dado señales de vida, aún cuando estuvo de paso por Nueva York, combatiendo a un ejército alienigena.

Gracias a un prólogo bastante explicativo, conocemos sobre la existencia de los elfos oscuros, quienes hace millones de años dominaban el cosmos. Los elfos fueron vencidos y desterrados por Bor, el padre de Odin, luego de que éste los despojara del Ether, la fuente de su poder. Debido a un fenómeno sobrenatural cerca de Londres, Jane queda infectada por esta sustancia, tras cruzar lo que parece ser un portal transdimensional. Ésto es razón suficiente para que Thor la traiga consigo a Asgard, pues el rey elfo Malekith (Christopher Eccleston) buscará extraer el Ether del cuerpo de Jane para recuperar su poder. Lo que sigue es un espectacular ataque a Asgard por parte de los elfos oscuros, debido al cual Thor pide ayuda a su hermano Loki (Tom Hiddleston), preso en los calabozos de Asgard por su intento de asesinar al rey y de destruir a la raza humana.

La campaña publicitaria del film ha enfatizado la presencia de Loki en el film, no sólo porque el villano es tan reconocible como cualquier otro Vengador, sino por la excelente interpretación de Hiddleston. Loki está en pantalla por quizás un tercio de película, pero su presencia es la más memorable de todas. El actor maneja con humor e ironía la ira y tristeza de su personaje, hijo adoptado de Odin que creció bajo la mentira de ser igual a su hermano, sabiendo que nunca podría aspirar al trono de Asgard. En esta oportunidad, la relación con su madre, Frigga (Rene Russo), le aporta un dejo de bondad a este resentido miembro de la familia real, pero sin dejar de lado su maquiavélica personalidad.



La relación amor/odio entre Thor y Loki es las más interesante de la historia, particularmente cuando Thor parece adoptar algunas de las malas mañas de su hermano. Lo mismo no se puede decir de la pareja conformada por Thor y Jane, pues el guión no se ocupa mucho de desarrollar su relación. En momentos, Jane es una mujer fuerte e independiente y en otros es la damisela en apuros, pero el conflicto alrededor de su posesión por una sustancia mortal nunca alcanza un nivel dramático satisfactorio, sino que funciona para hacer avanzar la trama y es descartado cuando ya no hace falta. Como resultado, una decisión por parte de Thor al final de la historia carece de relevancia, aunque un giro inesperado en los últimos segundos oculte esta debilidad.

El villano Malekith y su raza de elfos oscuros fungen como amenaza a Asgard y los nueve reinos, pero como personaje Malekith no tiene mayores matices. Para variar, desea apoderarse del mundo, o del universo, en venganza a sus enemigos. Este tipo de tramas suelen ser interesantes cuando hay elementos antagónicos entre el héroe y el villano de la historia, por lo que la amenaza en este caso se siente algo ajena y desenfocada. Al menos las escenas de acciún bien ejecutadas compensan la falta de originalidad, el ataque a Asgard es la secuencia mas vistosa, en particular cuando Heimdall (Idris Elba) acaba con una nave enemiga con tan sólo un cuchillo. Además, Asgard luce mucho mas auténtica y tangible que en la primera cinta, gracias a un aumento en el presupuesto de esta entrega.

El tercer acto se desarrolla de forma ingeniosa entre los nueve reinos, intercalando batallas con dosis de humor bastante necesarias, aunque a veces ronden en lo caricaturesco. Darcy (Kat Jennings) y el Dr. Erik Selvig () le brindan ligereza a las escenas en la Tierra en contraste con la seriedad de todo lo demás, en especial cuando Loki no está presente. Curiosamente, la escena al final de los créditos parece haber sido intercambiada por la escena al final de la historia, lo que habla bien del poder de una y las carencias de la otra, resumiendo así los altibajos de esta entretenida pero imperfecta secuela.

Puntuación: 3.5 de 5.

Más sobre "Thor: The Dark World":
- La historia detrás del "cameo" de otro Vengador. (MTV news)
- Cómo "Games of Thrones" influeció a Thor. (io9.com)


viernes, 8 de noviembre de 2013

GRAVITY: EN EL ESPACIO, SÓLO GEORGE CLOONEY PUEDE ESCUCHARTE

Este post va dedicado a la memoria de mi segundo padre, Jesús Alberto Garrillo, cuya integridad y valores me guiarán siempre en mi desempeño como esposo y, con el favor de Dios, algún día como padre. Señor Jesús, gracias por compartir uno de sus grandes tesoros conmigo. Honraré ese regalo por el resto de mis días.


Un grupo de astronautas realiza una operación rutinaria de reparación a un satélite espacial. Un plano secuencia nos coloca en primera fila junto a dos de ellos mientras laboran con el planeta Tierra como paisaje de fondo. Matt Kowalski (George Clooney) y Ryan Stone (Sandra Bullock) conversan e incluso flirtean desde sus poco sensuales trajes espaciales, enfocados en su misión de turno. Un mensaje desde la NASA, cortesía de la voz de Ed Harris (guiño a "Apollo 13"), les informa que deben abortar su misión, pues una explosión controlada de un satélite ruso ha desprendido una inmensa ola de escombros espaciales que vuela directo hacia ellos a alta velocidad. El caos se apodera de la escena y en cuestión de segundos, Ryan se encuentra flotando sin rumbo y sin frenos en el infinito del espacio, con la voz de Matt como única guía y compañía.

Revelar más sobre la trama arruinaría la experiencia que es "Gravity". El mexicano Alfonso Cuarón ha creado una pieza magistralmente coreografeada que nos atrapa sensorialmente desde sus primeros minutos. La tensa armonía del film demuestra un manejo excepcional de las herramientas artísticas y técnicas con las que contó el director, talento que ya ha dado indicios de grandeza en sus obras "Y tu mamá también", "Children of Men"y "Harry Potter y el prisionero de Azkaban", pero que se eleva a nuevos niveles de experticia en esta oportunidad.

Para las escenas en el espacio, Cuarón filmó sólo los rostros de los actores, lo que le brindó la libertad de emplear sus ya característicos planos secuencia, es decir sin cortes, como mejor se le antojase. La cámara es el tercer personaje en esta historia, convirtiendo al espectador en testigo y protagonista de un viaje de supervivencia en contra-reloj, en un ambiente donde nadie ni nada puede sobrevivir. La destreza técnica del film destila años de preparación que se reflejan en cada uno de sus elementos.
Por su parte, el uso del 3D alimenta la intención de llevar de la mano a la audiencia a lo largo de esta travesía. Las nociones de perspectiva y distancia se amplifican gracias a la cinematografía de Emmanuel Lubezki, por lo que "Gravity" también se ubica dentro de un selecto grupo de cintas, entre ellas "Avatar" y "Life of Pi", que merecen ser vistas en tres dimensiones.


El punto de vista narrativo se centra en el personaje de Bullock, quien muestra de nuevo sus dotes dramáticas en un rol demandante y con pocos elementos de inspiración para cualquier actor. La integración casi orgánica entre actores y efectos visuales lograda por Cuarón puede opacar al talento requerido para realizar una interpretación convincente, pero la actriz atina con gracia y sutileza los tonos emocionales de su personaje y nos brinda una de sus mejores actuaciones. A pesar de que su papel es más limitado, Clooney emana su gracia de costumbre y genera un contrapeso emocional necesario y bienvenido.

Aunque los elementos dramáticos de la trama no se alejan de lo convencional, la tensión crece con cada secuencia. Aún cuando algunas decisiones o situaciones lucen implausibles, la atención al detalle refleja un esfuerzo exhaustivo por obedecer las leyes de la física, lo que beneficia al suspenso de la cinta cada vez que Ryan intenta sostenerse de objetos que viajan a altas velocidades o cuando gira desenfrenadamente sin capacidad de detenerse. Sumado a esto, el diseño de sonido se mantiene también desde la perspectiva de la protagonista, por lo que grandes explosiones no emiten ruido alguno pero los latidos del corazón y la respiración de Ryan se escuchan a ritmos de infarto. En un par de ocasiones noté que mi respiración iba al mismo ritmo que el suyo, lo que refuerza la opinión de que "Gravity" eleva el género cinematográfico y lo convierte en una experiencia. No es la primera película en lograrlo, pero qué bien lo hace.

Puntuación: 5 de 5.

Más sobre "Gravity":

- Una guía a los efectos digitales de "Gravity". (fxguide.com
- Los aciertos y errores de "Gravity". (New York Times)


sábado, 5 de octubre de 2013

THE WOLVERINE: ¿Quién necesita al resto de los X-Men?


Han pasado 13 años desde que los X-Men dieran el salto de las páginas de los comics a las pantallas de cine, en la que fuese una de las precursoras del gran boom de películas de súper heroes que ha invadido al cine de Hollywood en la última decada. Apartando contadas excepciones en los años 90, entre ellas las "Batman" de Tim Burton o la saga de "Blade", el género era considerado infantil e inferior, en términos dramáticos, a las producciones importantes del cine norteamericano. Todo esto cambió con la "X-Men" de Bryan Singer. El drama de los mutantes, excluidos de la sociedad debido a sus extraños dotes, representó una clara analogía para todo aquel que no encaja dentro de las convenciones y expectativas de su entorno.

El mundo conoció entonces a Hugh Jackman. El hombre X más popular de los comics se convirtió también en el rostro (y las garras) de la franquicia, tanto así que su más reciente película, "The Wolverine", es la sexta ocasión en que Jackman interpreta al personaje. Esta no es una historia de origen como la fallida "X Men Origins: Wolverine", sino una semi-secuela de "X-Men: The Last Stand", con la diferencia de que por primera vez el enfoque de la trama se centra exclusivamente en Wolverine, sin intención de introducir nuevos personajes para lanzar nuevas franquicias (Deadpool y Gambit fueron el gran fiasco de "Origins").

El cambio de foco es sin duda el adecuado, algo que beneficia enormemente al film y revitaliza a los X-men en tiempos donde ciertos vengadores acaparan el escenario. Jackman además cuenta ahora con la madurez adecuada para el personaje, el cual ha vivido por casi dos siglos gracias a su don regenerador de células que le impide envejecer y le permite sanar todo tipo de heridas en cuestión de segundos. El dolor, sin embargo, no es algo de lo que Wolverine está exento, lo que se hizo evidente con la muerte de Jean Grey (Famke Janssen), de vuelta en esta entrega a través de las visiones que invaden a Logan mientras duerme.



El escenario en esta oportunidad es Japón, con un guión inspirado en el comic "Wolverine" de 1982, ilustrado por Frank Miller. Wolverine fue un prisionero en la Hiroshima de la 2da guerra mundial, poco antes de que EE.UU. arrasara con la isla mediante la bomba atómica. Ante la inminencia del bombardeo, un joven guardia llamado Yashida (Ken Yamamura) libera a Logan, pero ante la imposibilidad de escape éste protege a Yashida de la explosión con su propio cuerpo, sufriendo horribles quemaduras pero salvando sus vidas. El joven soldado vive para convertirse en el hombre más poderoso de Japón, dueño de una gigantesca corporación con lazos en la mafia de Tokio. En su lecho de muerte, Yashida (ahora Hal Yamanouchi) envía a Yukio (Rila Fukushima) a Norteamérica en busca de Logan, con el fin de ofrecerle el obsequio que Wolverine jamás obtendrá: la mortalidad.

Las cosas se complican cuando Mariko (Tao Okamoto), la nieta de Yashida, es secuestrada en el funeral de su abuelo. Sin querer involucrarse pero actuando por instinto, Logan acude al rescate, dando pie a una persecución espectacular sobre el tren bala de Tokio en la que es sin duda la mejor secuencia de la película. Una vez juntos, Logan y Mariko buscan descubrir a los responsables del ataque. Aunque lo intente, los fantasmas del pasado no dejan de perseguir a Logan, quien antes de viajar a Japón vivía solo en una montaña para evitar lastimar a cualquier ser querido. Cada bala, cuchillo, sable o flecha que atraviesa su cuerpo es un recordatorio de su prisión eterna y en esta oportunidad estos son más frecuentes e intensos que en todas las cintas anteriores.

James Mangold, director con un variado repertorio ("Walk the Line", "3:10 to Yuma"), aprovecha la ventaja que le brinda el escenario japonés para contar una historia desligada del resto del universo de los X-Men. Gracias a esto, "The Wolverine" cuenta con la mejor encarnación del personaje hasta ahora. El acto final divaga un poco debido a un escenario que parece sacado de un film de James Bond, con femme fatale mutante incluida, pero estas distracciones no opacan a la continua evolución de Jackman como actor dramático, así se trate de un súper héroe con garras de adamantio.  La escena post créditos da pie a la próxima "X-Men: Days of Future Past",  generando tantas o mas expectativas que las que provocara la conversación entre Nick Fury y Tony Stark en la primera "Iron Man". Los X-Men no piensan quedarse atrás de sus colegas Vengadores.

Puntuación: 4.25 de 5.

Más sobre The Wolverine:
- Entrevista a Hugh Jackman en el set.
- Cómo se logró la escena post-creditos. (spoilers)