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viernes, 28 de agosto de 2015

FANTASTIC FOUR: Crónica de un desastre fantástico

Reed Richards tiene un problema de estiramiento.
Cada cierto tiempo, una producción de Hollywood viene al mundo para recordarnos el efecto devastador que puede provocar el hacer un film por los motivos equivocados. Todo trabajo artístico, independientemente de su alcance o expectativas comerciales, debe ser engendrado como producto de la inspiración y la creatividad de sus autores, y las garantías de su éxito o fracaso deberían yacer exclusivamente en la calidad de la obra terminada.

Hace un par de años, el estudio 20th Century Fox devolvió a Marvel los derechos del súper héroe Daredevil, por no poder sacudirse el mal sabor que dejó aquel film de 2003, con Ben Affleck como protagonista. Sin embargo, el estudio mantuvo los derechos de dos propiedades intelectuales: los X-Men, franquicia valiosa y exitosa; y los 4 Fantásticos, personajes que contaron con dos encarnaciones, estrenadas en 2005 y 2007, bastante mediocres y nada memorables. Sin embargo, Fox tiene la obligación de estrenar un film de los 4 Fantásticos cada 8 años, pues de lo contrario deben renunciar a los derechos de dichos personajes.

A Sue Storm le gusta trabajar con musica.
He aquí la razón por la cual existe en 2015 el film "Fantastic Four", un reboot de la franquicia que nuevamente nos cuenta el origen de este cuarteto de héroes, así como de su eterno némesis, Dr. Doom. Al principio de la producción, las cosas parecían ir por buen camino, pues Fox reclutó a un director prometedor al contratar a Josh Trank, quien venía de hacer el film "Chronicle", un éxito de crítica y taquilla con una perspectiva innovadora en una historia de súper héroes. Lamentablemente, la luna de miel duró poco: Trank y los productores nunca se entendieron y el estudio quedó insatisfecho con el primer corte presentado, por lo cual decidieron volver a filmar más de un tercio de la película. Sin embargo, por razones aún desconocidas, mantuvieron a Trank en la silla del director, pero el control de éste sobre el producto final fue limitado o casi inexistente.

La primera hora de "Fantastic Four" coloca sobre la mesa todas las cartas de una historia con al menos algo de potencial. El joven y talentoso Reed Richards (Miles Teller) construye un diminuto portal interdimensional para la feria de ciencia de su escuela, con la ayuda de su mejor amigo Ben Grimm (Jamie Bell). Su profesor descarta el invento por considerarlo un truco de magia, pero el Dr. Franklin Storm (Reg E. Cathey) y su hija Sue (Kate Mara), quienes están en la feria estudiantil sin explicación alguna, le ofrecen a Reed una beca para estudiar y trabajar en los laboratorios Baxter, donde Storm también desarrolla un portal interdimensional. 

Prohibido acercarse a la Antorcha Humana.
Una vez que llega a su nuevo trabajo, Reed conoce a Victor Von Doom (Toby Kebbell), otro prodigio bajo la tutela del Dr. Storm que posee algunas tendencias destructivas. Poco después se une al equipo Johnny Storm (Michael B. Jordan), el hermano rebelde de Sue que acaba de estrellar su automóvil en una carrera urbana. El guión dedica casi una hora para establecer las relaciones entre los personajes: Reed y Sue parecen gustarse, lo cual no le agrada a Victor; Johnny intenta comportarse bien para que su padre le devuelva las llaves de su automóvil; el Dr. Franklin intenta apaciguar los nervios de sus superiores y todos trabajan en conjunto para abrir las puertas hacia otra dimensión. 

Finalmente, el equipo logra enviar a un simio a través del portal y devolverlo sano y salvo. La celebración amerita unos cuantos tragos entre los hombres del grupo, pero dentro de su entusiasmo deciden cruzar el portal ellos mismos. Todo luce maravilloso por unos minutos dentro del Planeta Zero, hasta que una misteriosa fuente de energía hace erupción y el caos se apodera de la situación. Reed, Ben y Johnny logran regresar a su cápsula, pero dan por perdido a Victor. En el otro lado, Sue se percata de lo ocurrido e intenta traer a sus amigos de regreso. El portal se abre a tiempo pero la cápsula no se cierra, trayendo consigo distintos elementos que afectan a los muchachos, incluyendo a Sue.

La mejor secuencia del film ocurre cuando Reed despierta en la cama de un  laboratorio y descubre su cuerpo completamente estirado y deforme, a la vez que Johnny grita de terror al verse envuelto en llamas; Ben parece estar cubierto de piedra sin poder moverse y Sue permanece en coma, pero aparece y desaparece del espectro visible de forma errática.

Y entonces la historia corta a negro y aparece el título: UN AÑO DESPUÉS.



Es difícil saber saber si esto estaba dentro de los planes originales, pero de cualquier forma el salto brindó la excusa perfecta para cambiar el corte original e inventar un nuevo desenlace. El resultado es un desastre total. Sue, Johnny y Ben, ahora convertidos en La Mujer Invisible, La Antorcha Humana y La Mole, permanecen en la misma base secreta y ahora trabajan para el gobierno, pues viven bajo la promesa de que la clave para curarlos de sus poderes es reabrir el portal hacia el Planeta Zero. Exactamente cómo van a curarse no es algo que se preocupan en preguntar, ni el guión parece querer explicar. Reed, por su parte, ha huido a Panamá y nadie sabe de él, aunque evidentemente reaparece una vez que Sue logra dar con su paradero.


La Mole... es demoledora.
Una vez reunido el equipo, re-abren el portal y Victor vuelve a escena convertido en Dr. Doom. Victor parece tener todo tipo de poderes, desde explotar cabezas hasta levitar objetos, y su sed de venganza lo hace querer destruir el mundo (tampoco se explica el por qué).  El portal no sólo permanece abierto sino que comienza a tragarse al planeta Tierra, por lo que el cuarteto de héroes debe enfrentar a Doom para detener la destrucción. La batalla final ocurre en el Planeta Zero, un enfrentamiento que deja mucho que desear en cuanto a efectos visuales y lógica se refiere. El trabajo en equipo de los cuatro héroes se limita a un último instante donde se dan cuenta de que juntos pueden acabar con Doom, pero es un momento vacío y carente de peso dramático.

A pesar de su decepcionante desenlace, el principal problema del film es que carece de un acto medio. Más de una hora transcurre hasta que los héroes adquieren sus poderes y luego la historia concluye en menos de media hora. Peor aún, ninguna de las interacciones formadas entre los protagonistas durante esa primera hora recibe conclusión alguna. Si la versión original de Trank tenía una estructura más completa, es evidente que el trabajo adicional del estudio sólo empeoró cualesquiera que hayan sido los problemas de ese corte. O es posible que aquel film fuese aún más desastroso que éste, por más difícil que parezca imaginar tal cosa. 

Finalmente, los cuatro.
El dilema de 20th Century Fox es ahora decidir qué hacer con los 4 Fantásticos. Al menos cuentan con un reparto de buenos actores que tuvieron el infortunio de toparse con una producción caótica, pero que probablemente están obligados por contrato a hacer una o dos películas más. Podrían también unirse a los X-Men, aunque esa franquicia ya cuenta con un reparto bastante extenso. O simplemente podrían irse por el camino de Daredevil y devolverle los derechos a Marvel. De cualquier forma, el cine aún le debe al mundo una versión digna a la familia real de Marvel, pero en este momento es difícil imaginar que tal cosa exista en un futuro cercano.

Puntuación: 1,5 de 5 

domingo, 31 de agosto de 2014

DAWN OF THE PLANET OF THE APES: Los simios revelan su humanidad

 
Andy Serkis como Caesar (añadido digitalmente en post producción)


La franquicia de "El Planeta de los Simios" tiene más de 40 años de existencia y ha dado a luz a ocho películas discordantes en su calidad. La original "Planet of the Apes" de 1968, protagonizada por Charlton Heston, es considerada un clásico y su trama contiene uno de los giros más inesperados en la historia del cine (SPOILER: el personaje de Heston descubre los restos de la Estatua de la Libertad en una playa, percatándose así de que el planeta de los simios no es otro que La Tierra). 

Un total de cuatro secuelas vinieron en menos de seis años, pero el presupuesto se encogió con cada nueva entrega y Heston no regresó a ninguna de ellas, hasta que el público perdió el interés. En 1998, Tim Burton dirigió un "reboot" que pretendía relanzar a la franquicia, pero ese film merece vivir exiliado en otro planeta.

No fue hasta 2011 que los simios volvieron a las pantallas con "Rise of the Planet of the Apes", una precuela que cuenta la historia de Caesar, el primer chimpancé parlante del mundo y futuro líder de los primates. El guión pecó por el poco desarrollo de sus personajes humanos, pero el personaje de Caesar le otorgó una vitalidad inesperada a un film que para el momento no había generado muchas expectativas. 

Malcolm (Jason Clarke) junto a Caesar.
Interpretado magistralmente por Andy Serkis y animado por tecnología "motion capture', Caesar regresa como protagonista en "Dawn of the Planet of the Apes", la cual tiene lugar 10 años después de los hechos del film anterior. El 99% de la humanidad ha muerto debido a un virus mortal, tan sólo el 1% ha logrado sobrevivir debido a su inmunidad natural al virus. Caesar y el resto de los simios viven en forma de tribu en un bosque cercano a la ciudad de San Francisco, en armonía con la naturaleza y alejados de los humanos.

Un encuentro violento entre un pequeño grupo de personas y un par de simios pone a prueba el liderazgo de Caesar, quien perdona sus vidas a pesar de la muerte de uno de los suyos. Los humanos, liderizados por Malcolm (Jason Clarke), insisten en permanecer en el área, pues desean reactivar una planta eléctrica que le devuelva la energía a su refugio en la ciudad. Habiendo crecido con un humano que siempre lo trató con amor, Caesar se percata de las intenciones nobles de Malcolm y les permite hacer su trabajo.

Cuando los dos grupos se ven forzados a convivir, existe tensión en ambos lados, pero la bondad de Caesar y Malcolm se impone momentáneamente. Sin embargo, todos sabemos que esta historia no acaba bien para los humanos, por lo que los momentos de armonía adquieren una connotación melancólica y trágica, haciéndonos desear que todo termine bien aún teniendo la certeza de que no será así.


El guión no repara en remarcar el carácter destructivo del hombre en contraposición con el balance natural entre los simios y su entorno. Sin embargo, estos simios poseen rasgos humanos que los acercan a la misma oscuridad a la que muchos hombres pueden llegar si las circunstancias lo permiten. Koba (Tony Kebbell), el segundo en mando de la tribu, detesta a los humanos y no tardará en voltear las cartas a su favor, no sólo para deshacerse de los humanos sino también de Caesar.

Los personajes humanos cuentan con un mejor desarrollo que en el film anterior: Gary Oldman interpreta al líder del refugio en la ciudad, fungiendo como figura antagónica, mientras que Keri Russell cuenta con algo de dimensionalidad como la esposa de Malcolm. Aún así, el film le pertenece a los simios y el director Matt Reeves los ubica en el centro de la historia. Es un gusto observar la animación de los simios, la evolución de la tecnología en apenas tres años es notable. 

Una secuencia donde los simios entran como ejército a la ciudad para advertir a los humanos resulta imponente y escalofriante, aunque los detalles en sus expresiones durante los momentos más íntimos son igual de impactantes. Por su parte, Andy Serkis agrega otra excelente interpretación digital a un curriculum que incluye a Gollum en la saga de "El Señor de los Anillos" y al mismo King Kong, entre otros personajes.

"Dawn of the Planet of the Apes" no sólo es superior a su predecesora, es también el mejor film de la franquicia después del original. Cuenta con una escala épica que la posiciona por mérito propio como una gran película que además explora terrenos nuevos dentro de la saga. El fin de la humanidad se vuelve cada vez más interesante.

Puntuación: 5 de 5.