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viernes, 13 de diciembre de 2013
CAPTAIN PHILLIPS: El capitán se hunde con sus secuestradores
Las películas basadas en hechos reales suelen despertar suspicacia cuando pasan por el filtro hollywoodense, amante de romances épicos, acción por doquier y finales felices. Paul Greengrass, director de un par de cintas de la saga de Bourne y de la inolvidable "United 93", suele tener un acercamiento diferente hacia su trabajo. Su sello característico es la cámara en mano, personaje omnisciente que ubica al espectador en el mismo plano, usualmente caótico, de los protagonistas. Su técnica le aporta a sus obras un estilo documentalista, ideal para contar historias como la de "Captain Phillips", película basada en el secuestro de un barco norteamericano, ocurrido en 2009 en la costa marítima de Somalia.
La estética, sin embargo, no es el elemento diferenciador que saca a esta cinta del molde comercial, aún cuando cuenta con los elementos necesarios para captar a todo tipo de audiencia. La historia de Richard Phillips (Tom Hanks), capitán del barco de carga MV Maersk Alabama, no se enfoca sólo en los ¨buenos¨ de la trama, sino que muestra también la perspectiva de los secuestradores, a través de los ojos del líder Muse (Barkhad Abdi) y su trío de secuaces. Por encima de lo repudiable de sus acciones, los piratas somalíes no son menos rehenes que la tripulación del barco, pues deben rendir cuentas a quienes controlan sus operaciones criminales.
Es gracias a la humanización de ambos lados que Greengrass ha creado un thriller como pocos, colocándonos en medio del océano en una situación donde cualquier error marca la diferencia entre vivir o morir. La dinámica entre Phillips y Muse, ambos capitanes de sus grupos y con una misión que cumplir, permite que dos hombres de orígenes totalmente distintos negocien y, hasta cierto punto, se entiendan. Ésto no los hace iguales pero sí los coloca en un mismo plano. Philips es un hombre que intenta atenerse a las normas dentro de una situación impredescible, todo con el propósito de resguardar a su tripulación y deshacerse de sus captores con la mayor prisa posible. Por su parte, Muse desea sacar la mayor ganancia económica para garantizar su supervivencia y la de sus compañeros.
Hanks interpreta a Phillips sin vestigios de heroísmo. Este es su papel más exigente en más de una década, en la cual se ha dedicado en paralelo a producir y dirigir. El somalí Barkahd Abdi es una revelación en la cinta, dominando la pantalla con seguridad y siempre a la altura de su co-protagonista, a pesar de no tener experiencia previa como actor. Dedicar un poco más de tiempo a Muse como personaje hubiese abierto la puerta a una historia un tanto más profunda, pero el ritmo natural de un film de este tipo da poco espacio para diálogos largos o expositivos.
El acto final da lugar a una situación aún más tensa y complicada para Phillips y sus secuestradores, permitiendo al director manejarse con experticia en secuencias con múltiples escenarios y personajes, todas enfocadas en resolver la situación de rehenes de la forma que sea necesaria. Las impactantes tomas abiertas que muestran gigantescas embarcaciones son editadas junto a planos íntimos y frenéticos de los personajes, demostrando cómo una operación, ilegal pero no ajena para sus ejecutores, se convierte en un conflicto internacional en cuestión de horas. Quedará de parte de los involucrados determinar si la historia se apega a la realidad, pero la autenticidad detrás de su realización se refleja en una excelente obra de suspenso, con final hollywoodense incluído.
Puntuación: 4.5 de 5.
viernes, 15 de noviembre de 2013
THOR: THE DARK WORLD - Juego de tronos en Asgard
Sólo han pasado dos años desde la primera encarnación de Thor y la multimillonaria fábrica de franquicias en que se ha convertido Marvel nos brinda ahora la tercera entrega del personaje. "Thor: The Dark World" contiene un buen número de elementos memorables y una cantidad considerable de desaciertos, aunque el director Alan Taylor demuestre una gran habilidad para maquillarlos. Thor (Chris Hemsworth) se encuentra de vuelta en Asgard, ejerciendo sus labores como defensor de los nueve reinos mientras espera su pronto ascenso al trono de su padre, el rey Odin (Anthony Hopkins). Dicha labor lo ha mantenido alejado de Jane Foster (Natalie Portman), quien intenta seguir adelante con su vida, profesional y amorosa, debido a que el semidios no ha dado señales de vida, aún cuando estuvo de paso por Nueva York, combatiendo a un ejército alienigena.
Gracias a un prólogo bastante explicativo, conocemos sobre la existencia de los elfos oscuros, quienes hace millones de años dominaban el cosmos. Los elfos fueron vencidos y desterrados por Bor, el padre de Odin, luego de que éste los despojara del Ether, la fuente de su poder. Debido a un fenómeno sobrenatural cerca de Londres, Jane queda infectada por esta sustancia, tras cruzar lo que parece ser un portal transdimensional. Ésto es razón suficiente para que Thor la traiga consigo a Asgard, pues el rey elfo Malekith (Christopher Eccleston) buscará extraer el Ether del cuerpo de Jane para recuperar su poder. Lo que sigue es un espectacular ataque a Asgard por parte de los elfos oscuros, debido al cual Thor pide ayuda a su hermano Loki (Tom Hiddleston), preso en los calabozos de Asgard por su intento de asesinar al rey y de destruir a la raza humana.
La campaña publicitaria del film ha enfatizado la presencia de Loki en el film, no sólo porque el villano es tan reconocible como cualquier otro Vengador, sino por la excelente interpretación de Hiddleston. Loki está en pantalla por quizás un tercio de película, pero su presencia es la más memorable de todas. El actor maneja con humor e ironía la ira y tristeza de su personaje, hijo adoptado de Odin que creció bajo la mentira de ser igual a su hermano, sabiendo que nunca podría aspirar al trono de Asgard. En esta oportunidad, la relación con su madre, Frigga (Rene Russo), le aporta un dejo de bondad a este resentido miembro de la familia real, pero sin dejar de lado su maquiavélica personalidad.
La relación amor/odio entre Thor y Loki es las más interesante de la historia, particularmente cuando Thor parece adoptar algunas de las malas mañas de su hermano. Lo mismo no se puede decir de la pareja conformada por Thor y Jane, pues el guión no se ocupa mucho de desarrollar su relación. En momentos, Jane es una mujer fuerte e independiente y en otros es la damisela en apuros, pero el conflicto alrededor de su posesión por una sustancia mortal nunca alcanza un nivel dramático satisfactorio, sino que funciona para hacer avanzar la trama y es descartado cuando ya no hace falta. Como resultado, una decisión por parte de Thor al final de la historia carece de relevancia, aunque un giro inesperado en los últimos segundos oculte esta debilidad.
El villano Malekith y su raza de elfos oscuros fungen como amenaza a Asgard y los nueve reinos, pero como personaje Malekith no tiene mayores matices. Para variar, desea apoderarse del mundo, o del universo, en venganza a sus enemigos. Este tipo de tramas suelen ser interesantes cuando hay elementos antagónicos entre el héroe y el villano de la historia, por lo que la amenaza en este caso se siente algo ajena y desenfocada. Al menos las escenas de acciún bien ejecutadas compensan la falta de originalidad, el ataque a Asgard es la secuencia mas vistosa, en particular cuando Heimdall (Idris Elba) acaba con una nave enemiga con tan sólo un cuchillo. Además, Asgard luce mucho mas auténtica y tangible que en la primera cinta, gracias a un aumento en el presupuesto de esta entrega.
El tercer acto se desarrolla de forma ingeniosa entre los nueve reinos, intercalando batallas con dosis de humor bastante necesarias, aunque a veces ronden en lo caricaturesco. Darcy (Kat Jennings) y el Dr. Erik Selvig (Stellan Skarsgård) le brindan ligereza a las escenas en la Tierra en contraste con la seriedad de todo lo demás, en especial cuando Loki no está presente. Curiosamente, la escena al final de los créditos parece haber sido intercambiada por la escena al final de la historia, lo que habla bien del poder de una y las carencias de la otra, resumiendo así los altibajos de esta entretenida pero imperfecta secuela.
Puntuación: 3.5 de 5.
Más sobre "Thor: The Dark World":
- La historia detrás del "cameo" de otro Vengador. (MTV news)
- Cómo "Games of Thrones" influeció a Thor. (io9.com)
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viernes, 8 de noviembre de 2013
GRAVITY: EN EL ESPACIO, SÓLO GEORGE CLOONEY PUEDE ESCUCHARTE
Este post va dedicado a la memoria de mi segundo padre, Jesús Alberto Garrillo, cuya integridad y valores me guiarán siempre en mi desempeño como esposo y, con el favor de Dios, algún día como padre. Señor Jesús, gracias por compartir uno de sus grandes tesoros conmigo. Honraré ese regalo por el resto de mis días.
Un grupo de astronautas realiza una operación rutinaria de reparación a un satélite espacial. Un plano secuencia nos coloca en primera fila junto a dos de ellos mientras laboran con el planeta Tierra como paisaje de fondo. Matt Kowalski (George Clooney) y Ryan Stone (Sandra Bullock) conversan e incluso flirtean desde sus poco sensuales trajes espaciales, enfocados en su misión de turno. Un mensaje desde la NASA, cortesía de la voz de Ed Harris (guiño a "Apollo 13"), les informa que deben abortar su misión, pues una explosión controlada de un satélite ruso ha desprendido una inmensa ola de escombros espaciales que vuela directo hacia ellos a alta velocidad. El caos se apodera de la escena y en cuestión de segundos, Ryan se encuentra flotando sin rumbo y sin frenos en el infinito del espacio, con la voz de Matt como única guía y compañía.
Revelar más sobre la trama arruinaría la experiencia que es "Gravity". El mexicano Alfonso Cuarón ha creado una pieza magistralmente coreografeada que nos atrapa sensorialmente desde sus primeros minutos. La tensa armonía del film demuestra un manejo excepcional de las herramientas artísticas y técnicas con las que contó el director, talento que ya ha dado indicios de grandeza en sus obras "Y tu mamá también", "Children of Men"y "Harry Potter y el prisionero de Azkaban", pero que se eleva a nuevos niveles de experticia en esta oportunidad.
Para las escenas en el espacio, Cuarón filmó sólo los rostros de los actores, lo que le brindó la libertad de emplear sus ya característicos planos secuencia, es decir sin cortes, como mejor se le antojase. La cámara es el tercer personaje en esta historia, convirtiendo al espectador en testigo y protagonista de un viaje de supervivencia en contra-reloj, en un ambiente donde nadie ni nada puede sobrevivir. La destreza técnica del film destila años de preparación que se reflejan en cada uno de sus elementos.
Por su parte, el uso del 3D alimenta la intención de llevar de la mano a la audiencia a lo largo de esta travesía. Las nociones de perspectiva y distancia se amplifican gracias a la cinematografía de Emmanuel Lubezki, por lo que "Gravity" también se ubica dentro de un selecto grupo de cintas, entre ellas "Avatar" y "Life of Pi", que merecen ser vistas en tres dimensiones.
El punto de vista narrativo se centra en el personaje de Bullock, quien muestra de nuevo sus dotes dramáticas en un rol demandante y con pocos elementos de inspiración para cualquier actor. La integración casi orgánica entre actores y efectos visuales lograda por Cuarón puede opacar al talento requerido para realizar una interpretación convincente, pero la actriz atina con gracia y sutileza los tonos emocionales de su personaje y nos brinda una de sus mejores actuaciones. A pesar de que su papel es más limitado, Clooney emana su gracia de costumbre y genera un contrapeso emocional necesario y bienvenido.
Aunque los elementos dramáticos de la trama no se alejan de lo convencional, la tensión crece con cada secuencia. Aún cuando algunas decisiones o situaciones lucen implausibles, la atención al detalle refleja un esfuerzo exhaustivo por obedecer las leyes de la física, lo que beneficia al suspenso de la cinta cada vez que Ryan intenta sostenerse de objetos que viajan a altas velocidades o cuando gira desenfrenadamente sin capacidad de detenerse. Sumado a esto, el diseño de sonido se mantiene también desde la perspectiva de la protagonista, por lo que grandes explosiones no emiten ruido alguno pero los latidos del corazón y la respiración de Ryan se escuchan a ritmos de infarto. En un par de ocasiones noté que mi respiración iba al mismo ritmo que el suyo, lo que refuerza la opinión de que "Gravity" eleva el género cinematográfico y lo convierte en una experiencia. No es la primera película en lograrlo, pero qué bien lo hace.
Puntuación: 5 de 5.
Más sobre "Gravity":
- Una guía a los efectos digitales de "Gravity". (fxguide.com)
- Los aciertos y errores de "Gravity". (New York Times)
Un grupo de astronautas realiza una operación rutinaria de reparación a un satélite espacial. Un plano secuencia nos coloca en primera fila junto a dos de ellos mientras laboran con el planeta Tierra como paisaje de fondo. Matt Kowalski (George Clooney) y Ryan Stone (Sandra Bullock) conversan e incluso flirtean desde sus poco sensuales trajes espaciales, enfocados en su misión de turno. Un mensaje desde la NASA, cortesía de la voz de Ed Harris (guiño a "Apollo 13"), les informa que deben abortar su misión, pues una explosión controlada de un satélite ruso ha desprendido una inmensa ola de escombros espaciales que vuela directo hacia ellos a alta velocidad. El caos se apodera de la escena y en cuestión de segundos, Ryan se encuentra flotando sin rumbo y sin frenos en el infinito del espacio, con la voz de Matt como única guía y compañía.
Revelar más sobre la trama arruinaría la experiencia que es "Gravity". El mexicano Alfonso Cuarón ha creado una pieza magistralmente coreografeada que nos atrapa sensorialmente desde sus primeros minutos. La tensa armonía del film demuestra un manejo excepcional de las herramientas artísticas y técnicas con las que contó el director, talento que ya ha dado indicios de grandeza en sus obras "Y tu mamá también", "Children of Men"y "Harry Potter y el prisionero de Azkaban", pero que se eleva a nuevos niveles de experticia en esta oportunidad.
Para las escenas en el espacio, Cuarón filmó sólo los rostros de los actores, lo que le brindó la libertad de emplear sus ya característicos planos secuencia, es decir sin cortes, como mejor se le antojase. La cámara es el tercer personaje en esta historia, convirtiendo al espectador en testigo y protagonista de un viaje de supervivencia en contra-reloj, en un ambiente donde nadie ni nada puede sobrevivir. La destreza técnica del film destila años de preparación que se reflejan en cada uno de sus elementos.
Por su parte, el uso del 3D alimenta la intención de llevar de la mano a la audiencia a lo largo de esta travesía. Las nociones de perspectiva y distancia se amplifican gracias a la cinematografía de Emmanuel Lubezki, por lo que "Gravity" también se ubica dentro de un selecto grupo de cintas, entre ellas "Avatar" y "Life of Pi", que merecen ser vistas en tres dimensiones.
El punto de vista narrativo se centra en el personaje de Bullock, quien muestra de nuevo sus dotes dramáticas en un rol demandante y con pocos elementos de inspiración para cualquier actor. La integración casi orgánica entre actores y efectos visuales lograda por Cuarón puede opacar al talento requerido para realizar una interpretación convincente, pero la actriz atina con gracia y sutileza los tonos emocionales de su personaje y nos brinda una de sus mejores actuaciones. A pesar de que su papel es más limitado, Clooney emana su gracia de costumbre y genera un contrapeso emocional necesario y bienvenido.
Aunque los elementos dramáticos de la trama no se alejan de lo convencional, la tensión crece con cada secuencia. Aún cuando algunas decisiones o situaciones lucen implausibles, la atención al detalle refleja un esfuerzo exhaustivo por obedecer las leyes de la física, lo que beneficia al suspenso de la cinta cada vez que Ryan intenta sostenerse de objetos que viajan a altas velocidades o cuando gira desenfrenadamente sin capacidad de detenerse. Sumado a esto, el diseño de sonido se mantiene también desde la perspectiva de la protagonista, por lo que grandes explosiones no emiten ruido alguno pero los latidos del corazón y la respiración de Ryan se escuchan a ritmos de infarto. En un par de ocasiones noté que mi respiración iba al mismo ritmo que el suyo, lo que refuerza la opinión de que "Gravity" eleva el género cinematográfico y lo convierte en una experiencia. No es la primera película en lograrlo, pero qué bien lo hace.
Puntuación: 5 de 5.
Más sobre "Gravity":
- Una guía a los efectos digitales de "Gravity". (fxguide.com)
- Los aciertos y errores de "Gravity". (New York Times)
sábado, 5 de octubre de 2013
THE WOLVERINE: ¿Quién necesita al resto de los X-Men?
Han pasado 13 años desde que los X-Men dieran el salto de las páginas de los comics a las pantallas de cine, en la que fuese una de las precursoras del gran boom de películas de súper heroes que ha invadido al cine de Hollywood en la última decada. Apartando contadas excepciones en los años 90, entre ellas las "Batman" de Tim Burton o la saga de "Blade", el género era considerado infantil e inferior, en términos dramáticos, a las producciones importantes del cine norteamericano. Todo esto cambió con la "X-Men" de Bryan Singer. El drama de los mutantes, excluidos de la sociedad debido a sus extraños dotes, representó una clara analogía para todo aquel que no encaja dentro de las convenciones y expectativas de su entorno.
El mundo conoció entonces a Hugh Jackman. El hombre X más popular de los comics se convirtió también en el rostro (y las garras) de la franquicia, tanto así que su más reciente película, "The Wolverine", es la sexta ocasión en que Jackman interpreta al personaje. Esta no es una historia de origen como la fallida "X Men Origins: Wolverine", sino una semi-secuela de "X-Men: The Last Stand", con la diferencia de que por primera vez el enfoque de la trama se centra exclusivamente en Wolverine, sin intención de introducir nuevos personajes para lanzar nuevas franquicias (Deadpool y Gambit fueron el gran fiasco de "Origins").
El cambio de foco es sin duda el adecuado, algo que beneficia enormemente al film y revitaliza a los X-men en tiempos donde ciertos vengadores acaparan el escenario. Jackman además cuenta ahora con la madurez adecuada para el personaje, el cual ha vivido por casi dos siglos gracias a su don regenerador de células que le impide envejecer y le permite sanar todo tipo de heridas en cuestión de segundos. El dolor, sin embargo, no es algo de lo que Wolverine está exento, lo que se hizo evidente con la muerte de Jean Grey (Famke Janssen), de vuelta en esta entrega a través de las visiones que invaden a Logan mientras duerme.
El escenario en esta oportunidad es Japón, con un guión inspirado en el comic "Wolverine" de 1982, ilustrado por Frank Miller. Wolverine fue un prisionero en la Hiroshima de la 2da guerra mundial, poco antes de que EE.UU. arrasara con la isla mediante la bomba atómica. Ante la inminencia del bombardeo, un joven guardia llamado Yashida (Ken Yamamura) libera a Logan, pero ante la imposibilidad de escape éste protege a Yashida de la explosión con su propio cuerpo, sufriendo horribles quemaduras pero salvando sus vidas. El joven soldado vive para convertirse en el hombre más poderoso de Japón, dueño de una gigantesca corporación con lazos en la mafia de Tokio. En su lecho de muerte, Yashida (ahora Hal Yamanouchi) envía a Yukio (Rila Fukushima) a Norteamérica en busca de Logan, con el fin de ofrecerle el obsequio que Wolverine jamás obtendrá: la mortalidad.
Las cosas se complican cuando Mariko (Tao Okamoto), la nieta de Yashida, es secuestrada en el funeral de su abuelo. Sin querer involucrarse pero actuando por instinto, Logan acude al rescate, dando pie a una persecución espectacular sobre el tren bala de Tokio en la que es sin duda la mejor secuencia de la película. Una vez juntos, Logan y Mariko buscan descubrir a los responsables del ataque. Aunque lo intente, los fantasmas del pasado no dejan de perseguir a Logan, quien antes de viajar a Japón vivía solo en una montaña para evitar lastimar a cualquier ser querido. Cada bala, cuchillo, sable o flecha que atraviesa su cuerpo es un recordatorio de su prisión eterna y en esta oportunidad estos son más frecuentes e intensos que en todas las cintas anteriores.
James Mangold, director con un variado repertorio ("Walk the Line", "3:10 to Yuma"), aprovecha la ventaja que le brinda el escenario japonés para contar una historia desligada del resto del universo de los X-Men. Gracias a esto, "The Wolverine" cuenta con la mejor encarnación del personaje hasta ahora. El acto final divaga un poco debido a un escenario que parece sacado de un film de James Bond, con femme fatale mutante incluida, pero estas distracciones no opacan a la continua evolución de Jackman como actor dramático, así se trate de un súper héroe con garras de adamantio. La escena post créditos da pie a la próxima "X-Men: Days of Future Past", generando tantas o mas expectativas que las que provocara la conversación entre Nick Fury y Tony Stark en la primera "Iron Man". Los X-Men no piensan quedarse atrás de sus colegas Vengadores.
Puntuación: 4.25 de 5.
Más sobre The Wolverine:
- Entrevista a Hugh Jackman en el set.
- Cómo se logró la escena post-creditos. (spoilers)
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domingo, 22 de septiembre de 2013
THE BUTLER: EL MUNDO A TRAVÉS DE LOS OJOS DE FOREST... WHITAKER.
La lucha por la igualdad de los derechos civiles en Estados Unidos tuvo su punto crítico con el asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968. Sin embargo, su relevancia trasciende hasta hoy cuando por primera vez gobierna un presidente afroamericano en dicha nación. Hollywood ha abordado el tema del racismo en EEUU en numerosas ocasiones, con exitosas y galardonadas películas como "Malcolm X" y "The Color Purple". "The Butler", de Lee Daniels, es un film ambicioso que busca ubicarse entre un grupo selecto de obras que reflejan la lucha de la principal minoría de Norteamérica, aunque se queda corto debido a su falta de sutileza y exceso de personajes. La comparación más acertada sería con "Forrest Gump", pues enfoca las vivencias del movimiento por los derechos civiles a través de los ojos de su protagonista, Cecil Gaines (Forest Whitaker), personaje inspirado en un mayordomo afroamericano que sirvió a más de media docena de presidentes en la Casa Blanca desde 1952 hasta 1986.
Durante su niñez, Cecil ve morir a su padre a manos de un patrón abusivo que viola a su madre (Mariah Carey). La piadosa madre del asesino, interpretada por Vanessa Redgrave, acoge a Cecil y lo enseña a ser un "negro de casa", es decir un sirviente refinado a cargo de las labores dentro del hogar. Ya como adulto, Cecil consigue su primer empleo como sirviente bajo la tutela de un mayordomo (Clarence Williams III) para luego trabajar en el hotel Ritz de Washington DC y, eventualmente, en la Casa Blanca. El arduo trabajo de Cecil le permite ser el soporte de su esposa y sus dos hijos varones.
Las dinámicas más interesantes de la historia se presentan entre Cecil y su familia. El mayor de sus hijos, Louis (David Oyelowo) siente vergüenza por la labor que desempeña su padre, sirviente de grandes hombres blancos en tiempos donde la opresión a los negros es más cuestionada que nunca. Se establece así el contraste entre la pasividad y resignación de Cecil para adaptarse al status quo frente a la rebeldía de su hijo, quien se convierte en activista político y acompaña a Martin Luther King Jr. en su cruzada por la equidad. Por su parte, la esposa de Cecil (Oprah Winfrey) intenta equilibrar la terquedad de su esposo con la rebeldía de su hijo mayor, aportando un punto de vista sensato dentro de la rivalidad entre Cecil y Louis.
El elemento más tosco de The Butler es la representación de la vida de Cecil como mayordomo de la Casa Blanca. Por la pantalla desfilan los actores Robin Williams, James Marsden, Liev Schreiber, John Cusack, y Alan Rickman, interpretando a varios de los presidentes norteamericanos. En este sentido, la película abarca un período tan largo que se limita a mostrar figuras reconocibles sin mucho desarrollo, enfocándose a cambio en la presencia pasiva de Cecil ante momentos históricos claves para la trama. Su relación con Ronald Reagan es la única que provoca un cambio substancial en su vida como sirviente negro, pero debido a la prisa de pasar al siguiente punto de la trama este segmento de la historia no tiene el impacto emocional esperado.
Otros personajes interpretados por Lenny Kravitz, Cuba Gooding Jr. y Terrence Howard sufren el mismo trato apresurado y superfluo. El resultado es un filme entretenido pero que trata de abarcar demasiado, con una historia sin duda poderosa que en manos más habiles habría conformado una película más centrada y efectiva. Whitaker, Winfrey y Oyelowo mantienen el barco a flote, si tan sólo el guión se hubiese enfocado en esta triada, en lugar de mostrar una cara conocida o momento histórico cada dos o tres escenas, The Butler habría podido alcanzar la relevancia que aspira tener.
Puntuación: 3 de 5.
Más sobre ¨The Butler¨:
- Artículo de Forbes: The Butler presenta un retrato inadecuado de Ronald Reagan.
- Artículo de CNN: 10 Secretos sobre The Butler.
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viernes, 30 de agosto de 2013
BLUE JASMINE: MUJER AL BORDE DE UN ATAQUE DE CORDURA
Algunos dicen que la buena vida es solo una. Existe otra, por supuesto, pero esa no es vida. Aquellos que apoyan esta filosofía suelen dar por sentada la necesidad imperativa de ciertos lujos y excesos para mantener un determinado estatus, mientras que para el resto de los mortales esos placeres resultan simplemente inalcanzables. La reciente crisis económica a nivel mundial, en conjunto con enormes fraudes financieros, ha mandado a la carcel a varios multimillonarios, dejando a sus familias expuestas al escarnio público y a una situación de "pobreza" totalmente inesperada.
En ¨Blue Jasmine¨, Cate Blanchett interpreta a Jasmine, una mujer que pertenece a la alta sociedad neoyorkina y queda en la ruina luego de que su esposo Hal (Alec Baldwin) es encarcelado por su vinculación en una estafa multimillonaria. Tras perderlo todo, Jasmine decide viajar de Nueva York a San Francisco para pasar un tiempo en casa de su media hermana Ginger (Sally Hawkins), quien desde siempre ha vivido en una situación económica apretada. En paralelo, la película cuenta el pasado y presente de la vida de Jasmine, mostrando dos momentos sumamente contrastantes en su vida: su máximo esplendor vs. el fondo del abismo.
La historia mantiene un tono de tragicomedia y gira alrededor de un personaje con un verdadero drama interno. Sin embargo, la sátira no es el foco de Woody Allen en esta oportunidad, pues el subtexto de la obra genera ansiedad incluso ante situaciones de toque humoristico. Jasmine no es una versión femenina del característico personaje neurótico interpretado hasta el cansancio por Allen, sino un manojo de nervios desatados por su incapacidad para desenvolverse fuera de su otrora burbuja de oro.
La idea de que Jasmine algún día volverá a vivir en abundancia resulta ilusa, pues carece de cualquier tipo de habilidad laboral, sin mencionar su adicción a la bebida y su consumo descontrolado de antidepresivos, pero siempre apostamos por su éxito gracias a su exasperante ingenuidad. Blanchett es sencillamente brillante en este rol, yendo a veces a lugares más oscuros que los que el propio guión pretende alcanzar. Su interpretación eleva un material de por sí muy bien estructurado y es razón suficiente para ver la película más de una vez.
Por fortuna, el resto del reparto es igual de memorable. La dinámica de hermanas entre Ginger y Jasmine es solo una de las vertientes que Allen explora con el personaje interpretado por Sally Hawkins. Tanto su ex esposo Augie (Andrew Dice Clay), como su novio Chili (Bobby Canavalle) desconfían de la presencia de Jasmine en su vida. A los ojos de alguien como Jasmine, ambos podrían considerarse como hombres de segunda, pero son quienes aportan mayor sensatez y perspectiva en la historia.
Las películas de Woody Allen varían en calidad y estilo, realidad que no sorprende cuando este neoyorquino de 77 años tiene la capacidad de escribir y dirigir al menos una película cada año. Es acertado decir que Blue Jasmine se ubica en el renglón de las mejores obras de toda su filmografía. Son pocas las veces que ha colocado a un personaje femenino en el rol protagónico, por eso su colaboración con Blanchett es de las más interesantes que ha producido. Nadie retrata a los vecinos del Upper East Side como el gran Woody.
Puntuación: 5 de 5.
Más sobre ¨Blue Jasmine¨:
- Entrevista a Cate Blanchett en The Hollywood Reporter.
viernes, 2 de agosto de 2013
ESCLAVO DE DIOS: DOS CARAS DE LA FE
En julio de 1994, un carro bomba estalló frente a la Asociación Mutual Israelita Argentina en Buenos Aires, dejando un saldo de 85 personas fallecidas y más de 300 heridas. Las hipótesis más fuertes señalan al movimiento islámico libanés Hezbolá como responsable, pero ninguna organización terrorista asumió la autoría de dicho atentado y la policía argentina nunca encontró pruebas concretas que inculparan a una organización en particular. Alrededor de este contexto, el director Joel Novoa ubica la historia de su ópera prima, "Esclavo de Dios".
Admed Al Hassamah (Mohammed Alkhaldi) llega a Caracas, Venezuela, donde es recibido en la mansión de un hombre que se presenta como su mentor. Ambos se comunican en árabe, el idioma natal de Admed. Este misterioso mentor le ordena llevar una vida normal en dicha ciudad; trabajar, casarse y tener hijos, hasta el momento en que sea llamado para cumplir con su misión. Poco tiempo después, Admed empieza a ejercer su profesión de médico en un hospital capitalino y se casa bajo la religión cristiana con Inés (Daniela Alvarado), con quien tiene un hijo. Admed mantiene en secreto su verdadera identidad, orando a escondidas en dirección a La Meca, pero su felicidad como hombre de familia es auténtica.
El llamado no tarda en llegar y Amed deja todo atrás para irse a Buenos Aires. Allí convive con un grupo de compañeros que, como él, están a la espera de la orden para proceder con su sacrificio. Novoa muestra la interacción entre ellos como la de cualquier grupo de jóvenes que no carecen de las complejidades y nimiedades de cualquier otro mortal, decisión ingeniosa que humaniza a quienes son vistos como monstruos por la opinión pública. La convicción de cada uno de ellos no es igual, sobre todo después de experimentar una vida normal durante el largo tiempo que pasaron en anonimato.
En la misma ciudad, un agente del Mossad llamado David (Vando Villamil), se encuentra monitoreando la actividad de células terroristas islámicas en Latinoamérica, con una determinación que le permite incluso memorizar los rostros e identidades de cada uno de los hombres en su lista de más buscados. Como es de esperarse, los caminos de David y Admed se cruzan para dar comienzo a una cacería despiadada a lo largo de medio continente.
"Esclavo de Dios" muestra dos realidades antagónicas mas no disímiles: dos hombres que basan sus acciones de acuerdo a sus creencias religiosas, algo distorsionadas gracias a antecedentes traumáticos o al simple hecho de no querer entender al otro. Novoa relata una historia de suspenso muy bien construída que nos hace apostar por el bien de ambos personajes, a pesar de lo cuestionable de sus decisiones.
El crédito en el área actoral lo recibe Elia Schneider, madre de Novoa y productora del film, quien curiosamente se encargó de la dirección de un elenco excepcional de actores, entre ellos los venezolanos Laureano Olivares y Marialejandra Martín (en papeles secundarios hablando francés y hebreo, respectivamente). Quien no convence del todo en su papel de esposa sumisa es Daniela Alvarado, conocida por roles mucho más interesantes en comparación con el que desempeña en esta oportunidad. Por su parte, la ambientación en los años 90 y la dirección de arte también merecen elogios, no por su complejidad sino por la atención al detalle que le aporta una dimensión adicional de credibilidad al film.
Más allá de rechazar el asesinato de inocentes, el guión no toma partido por un lado o por otro, a pesar de lo que el CNAC (Centro Nacional Autónomo de Cinematografía) venezolano y algunos radicales quieran achacarle. El terrorismo como arma politica debe ser rechazado por cualquier ideología, más aún cuando quienes se inmolan no son precisamente los líderes poderosos de estos grupos sino por el contrario jóvenes de bajos recursos, educados y moldeados bajo una visión distorsionada de su religión. "Esclavo de Dios" no pretende resolver el eterno conflicto entre Israel y Palestina, sino abogar por el entendimiento entre dos partes que sufren igual pero no logran ser empáticos con la posición del otro, defecto que en general define a la condición humana, no sólo a quienes practican una u otra religión.
Puntuación: 4.5 de 5.
Más sobre "Esclavo de Dios":
- Entrevista a Mohhamed Alkhaldi y Joel Novoa en Chataing TV.
- Análisis de la polémica sobre la presentación del cortometraje "Palestina".
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