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martes, 17 de febrero de 2015

WHIPLASH: La tortura como método de inspiración

Un ensayo infernal.
Todo estudiante ha tenido instructores exigentes. Parte de la experiencia del aprendizaje consiste en salir de nuestra zona de confort para cuestionar los convencionalismos de la sociedad y obligarnos a formar nuestras propias convicciones, algo que pocos logran hacer por sí solos. Un buen profesor descubre el potencial en sus alumnos y busca guiarlos por el camino correcto, con el fin de que salgan del cascarón y expongan sus habilidades de la forma más provechosa.

En el film "Whiplash", un joven baterista llamado Andrew (Miles Teller) logra entrar a una prestigiosa escuela de música en la ciudad de Nueva York. Andrew es talentoso y arrogante en igual medida, lo cual le permite encajar con facilidad en su nuevo entorno. El profesor Fletcher (J.K. Simmons) no tarda en notar sus habilidades y lo invita a participar en la banda de la escuela, la cual dirige.

Fletcher posee una noción más extremista de los métodos de enseñanza. Con una fijación sádica, puede convertir un ensayo cualquiera en una verdadera pesadilla para aquel alumno que no ose igualar su tempo. Sus agresiones psicológicas, verbales, e incluso físicas, separan a los niños de los hombres en un maratón de resistencia donde el miedo es la herramienta de enseñanza y el sufrimiento está garantizado. 

J.K. Simmons es sin duda brillante como Fletcher, brindando lo que puede ser la mejor interpretación de su carrera. Su volatilidad lo hace impredecible y temerario, pero cualquier gesto de bondad de su parte, por más pequeño, luce como un triunfo para quien lo recibe.


"Full Metal Jacket" viene a la memoria al intentar explicar la experiencia que brinda el director y escritor primerizo, Damien Chazelle, con "Whiplash". La trama está basada en sus propias experiencias durante sus estudios de música en Princeton, los cuales abandonó. Esta historia no contiene el clásico arco narrativo donde la dinámica profesor-alumno evoluciona del desencuentro a la admiración, sino que adquiere un matiz cada vez más oscuro y desesperanzador.

La edición y la mezcla de sonido del film merecen especial reconocimiento por inyectar al film con dosis importantes de adrenalina, particularmente durante los enfrentamientos musicales entre Andrew y Fletcher, que son angustiantes y épicos en igual medida. El tono del film es más cercano al de un thriller de suspenso, donde la sangre corre por los nudillos de un joven baterista que intenta demostrarle a su abusivo instructor que no sucumbirá ante sus atropellos.

Aunque Simmons lleve la batuta, Miles Teller sorprende también en su rol protagónico. La perseverancia de Andrew es tan grande como su arrogancia. Al estar en la mejor escuela de música, desarrolla un complejo de superioridad que lo aísla de su propio padre (Paul Reiser), un profesor universitario a quien considera un fracasado, al tiempo que se cohibe de tomar en serio a una linda chica (Melissa Benoist) por la que muchos otros matarían. La obsesión de este talentoso baterista por alcanzar la grandeza lo llevará a pagar un precio muy alto.

Una conversación entre Fletcher y Andrew se convierte en el punto de reflexión central de la historia. Para Fletcher, la peor frase que puede escuchar cualquier artista es "buen trabajo", palabras que invitan a conformarse e inhibe cualquier capacidad de autocrítica y superación. Quizás las obras más importantes de la música, la literatura o las artes plásticas nunca habrían sido creadas si sus autores se hubiesen limitado a hacer sólo un buen trabajo, la interrogante queda en el aire, ¿es necesario llegar a métodos extremos para alcanzar la máxima inspiración?

Puntuación: 5 de 5.

viernes, 30 de enero de 2015

THE BATTLE OF THE FIVE ARMIES: Una despedida poco ceremoniosa


"Así empezó una batalla que nadie había esperado: la llamaron la Batalla de los Cinco Ejércitos... Bilbo no había pasado nunca por una experiencia tan espantosa... aunque no tuvo en ella un papel muy importante".

Bilbo intenta persuadir a Thorin de no ir a la guerra.
Con la tercera y última entrega de la trilogía de "El Hobbit", Peter Jackson culmina un total de seis películas ubicadas en la Tierra Media de J.R.R Tolkien, una hazaña titánica que le ha tomado casi 18 años y será siempre el legado más importante de su carrera. A diferencia de "El Señor de los Anillos", cuyas tres cintas se basaron en tres libros, "El Hobbit" fue objeto de una enorme metamorfosis que convirtió al libro más corto de Tolkien en una trilogía de similar magnitud y duración a su predecesora, una movida que generó dudas razonables en los seguidores de la saga.

"The Battle of the Five Armies" comienza exactamente donde culminó la cinta anterior. El dragón Smaug (Benedict Cumberbatch) ha escapado de la Montaña Solitaria y busca desatar su ira sobre la ciudad de Valle, todo gracias a que Bilbo (Martin Freeman) y la compañía de enanos han robado la Piedra del Arca, símbolo de la desvanecida grandeza de la raza de enanos que permitirá a Thorin (Richard Armitage) reinar nuevamente bajo la montaña. Por su parte, Gandalf el Gris (Ian Mckellen) permanece prisionero en Dol Guldur, donde los espíritus de los Nazgul resguardan a la esencia de Sauron. Poco después se desatará la batalla de los cinco ejércitos, cuatro de los cuales buscan apoderarse de la Montaña Solitaria y las riquezas que ésta posee. 



Quienes hayan leído "El Hobbit" y no recuerden la mencionada batalla merecen ser disculpados, pues ésta ocupa meramente un par de páginas y funge más como epílogo que como el verdadero desenlace de la novela. Sin embargo, Jackson la convirtió en el centro del film y en el hilo conector entre ambas trilogías. Desde la perspectiva del espectáculo, tiene sentido culminar con una enorme batalla, tal y como lo hicieran "The Two Towers" y "The Return of the King". El problema en este caso es que los dos primeros films de "El Hobbit" no sirvieron de antesala para esta batalla, sino para el enfrentamiento con Smaug, el cual es despachado a pocos minutos de comenzar la cinta, en la mejor secuencia de todo el film.

El otro inconveniente es que el protagonista de esta trilogía no tiene casi nada que hacer en dicha batalla. La acción más importante de Bilbo ocurre cuando intenta evitar la confrontación entre enanos y elfos, traicionando la confianza de Thorin, quien parece estar cegado por la fiebre del oro de la montaña. Una vez que inicia el combate, Bilbo funge como simple espectador, e incluso Gandalf tiene muy poco que hacer. La batalla se enfoca en varios flancos y, por momentos, Peter Jackson logra generar un genuino suspenso sobre el desenlace del enfrentamiento, al tiempo que produce un verdadero espectáculo durante varias secuencias, en particular la invasión de los orcos a la ciudad de Esgaroth.

Martin Freeman y Peter Jackson en el set.
Lamentablemente, la batalla se torna cada vez más confusa. Bardo (Luke Evans), quien tiene gran preponderancia por buena parte del film, es relegado a un segundo plano en el último tercio de historia. El triángulo amoroso entre Legolas (Orlando Bloom), Tauriel (Evangeline Lilly) y Kili (Aidan Turner) se resuelve también en medio del combate, pero no amerita opacar a otros personajes de mayor relevancia. Al menos Thorin permanece en el centro de la trama, lo cual brinda un desenlance emotivo para el viaje del rey de los enanos en su lucha por recuperar su reino. Sin embargo, el desenlace de la batalla de los cinco ejércitos deja muchos cabos sueltos, entre ellos el destino de la Piedra del Arca, la resolución de algunos focos de lucha y, más importante aún, cuál de los cinco ejércitos fue el triunfador.

Da la impresión de que Jackson se tomó muy en serio las críticas en torno a los múltiples finales de "The Return of the King" y optó por concluir esta trilogía de la forma más breve posible. Este film no sólo es el más corto de toda la saga, sino que despide a la compañía de enanos de forma casi irrespetuosa, como si las escenas más importantes quedaran reservadas para la versión extendida que saldrá a la venta en algunos meses.

La compañía de enanos se despide.
Durante mis reseñas de "An Unexpected Journey" y "The Desolation of Smaug", enfaticé que era conveniente esperar a la culminación de la trilogía para juzgar si fue realmente necesario dividir la historia en tres partes. Tras presenciar "The Battle of the Five Armies", es difícil apoyar la producción de tres films. Por un lado, la escala del despliegue técnico y creativo de estos films obliga a los cineastas a cerrar con confrontaciones lo más épicas posibles, pero las dimensiones de "El Hobbit" siempre fueron más modestas que las de "El Señor de los Anillos" y resulta injusto intentar equipararlas a los ojos del público. Dos films hubiesen brindado amplio espacio para contar una historia con menos aristas pero, sobre todo, la batalla de los cinco ejércitos debió quedarse como epílogo, manteniendo así el enfoque en un hobbit, un mago, una compañía de enanos y un dragón.

Al menos los últimos minutos del film conectan de forma maravillosa con la siguiente trilogía, cuando un anciano Bilbo (Ian Holm) escucha el llamado de un viejo amigo a su puerta y la ilusión de una nueva aventura se asoma ante nosotros.

Puntuación: 2.75 de 5.

viernes, 9 de enero de 2015

MOCKINGJAY PART 1 - La promesa de un gran desenlace

Katniss y Gale en la mejor escena de acción del film.
Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) ha sufrido la traumática experiencia de sobrevivir a dos torneos de los Juegos del Hambre, así como de ver a sus seres queridos amenazados o destruídos por el yugo del terrible presidente Snow (Donald Sutherland), al tiempo que se le obliga a ser el símbolo de una rebelión que parece manipularla tanto como sus propios enemigos. Para completar, su amigo e interés casi-amoroso, Peeta (Josh Hutcherson), permanece secuestrado en el Capitolio, mientras que su otro amigo, e interés casi-amoroso, Gale (Liam Hemsworth), intenta consolidar su relación ante la ausencia de su competidor. En resumen, todos quieren algo de Katniss al inicio de "Mockingjay - Part 1", pero no tardarán en aprender que el fuego de la "chica en llamas" sólo surge cuando la dejan volar libre como sinsajo.

Siguiendo la tradición (¿financiera?) de adaptaciones literarias como "Harry Potter", "Twilight" y "The Hobbit", le toca ahora a "The Hunger Games" dividir su desenlace en dos entregas, con el fin de no dejar ningún detalle por fuera y complacer así a los más fervientes seguidores de las novelas. "Mockingjay - Part 1" es entonces un preludio extendido que explora con éxito nuevos rincones y personajes de Panem, so pena de sacrificar buena parte de la acción que sin duda vendrá con la próxima y última cinta de la saga.



La historia nos introduce al Distrito 13, el cual alberga al centro de la rebelión, a pesar de que se creía destruído y desolado desde hace años. El Distrito 13 es un tanto reminiscente de la Zion de "Matrix", aunque sin raves sudorosos ni gente semi desnuda. Dirigidos por la presidenta Coin (Julianne Moore), su población vive bajo tierra, donde albergan un enorme arsenal nuclear. Con la ayuda de Plutarch (Philip Seymour Hoffman), Coin pretende utilizar a Katniss como imagen de propaganda para el resto de los distritos, con el fin de contrarestar el efecto de los mensajes del Capitolio, donde Peeta aparece constantemente hablando en contra de la rebelión.

Los planes de Coin y Plutarch no resultan tan sencillos, pues Katniss no acostumbra a colocarse frente a una cámara a dar un discurso. Su preocupación principal es rescatar a Peeta, aunque la mayoría de los rebeldes lo consideren un traidor. Debido a esto, un grupo de documentalistas son asignados para grabar las acciones de Katniss, con el fin de capturar momentos heroícos que puedan ser empleados como propaganda. La secuencia de acción más importante ocurre a mitad de cinta, cuando Katniss y compañía visitan un centro hospitalario en otro distrito y son atacados por aeronaves del Capitolio, lo cual queda registrado en cámara y funge como el material ideal de la propaganda rebelde.

Francis Lawrence repite como director después de su trabajo en "Catching Fire", por lo que es lógico que el tono y look se mantengan entre ambas películas. Lo que marca la pauta en esta oportunidad es un ritmo mucho más pausado. Apartando el ataque al hospital, sólo existe otra secuencia de acción importante cerca del desenlace, aunque ésta deja mucho que desear como pieza central del conflicto, en particular porque los personajes principales tienen poco o nada que hacer más que esperar por un resultado favorable. Esto permite cuestionar la necesidad de dividir esta entrega en dos partes, aunque es válido asumir que un sólo film sacrificaría buena parte del desarrollo de algunos personajes.

PS Hoffman y Julianne Moore como Plutarch y la presidenta Coin.
Los encuentros entre Katniss y Coin son los que generan mayor tensión, pero la dinámica entre ambos personajes queda en el aire hasta que conozcamos el desenlace de todo el meollo. Por su parte, el fallecido Philip Seymour Hoffman entrega una de sus últimas interpretaciones, demostrando una vez más que cualquier rol en sus manos alcanza una dimensionalidad inesperada y más que bienvenida. Asimismo, Effie (Elizabeth Banks) aporta momentos de ligereza y humor muy necesarios dentro de una trama bastante seria, además de mostrarse como uno de los personajes que más ha evolucionado después de tres películas, siendo ésta una de las diferencias más acertadas entre los libros y los filmes, ya que el destino de Effie es muy diferente en las páginas.

Siempre confiable en su rol protagónico, Jennifer Lawrence continúa con éxito en el epicentro de la franquicia. La convicción de Katniss es tan clara que es fácil imaginar un desenlace en el que ésta escoja un camino distinto al planteado por sus aliados o enemigos, lo cual genera amplias expectativas alrededor del destino de su personaje y su inminente confrontación con Snow. Por un lado menos interesante, el triángulo amoroso central Peeta-Katniss-Gale alcanza cierto nivel de cierre, pero éste siempre ha sido uno de los elementos más débiles de esta saga y opaca un poco la fortaleza de Katniss como personaje central femenino.

"Mockingjay - Part 1" funge como un abrebocas interesante con algunos problemas de ritmo que se esconden tras un reparto sólido y la promesa de un gran desenlace. El interés que cada quien tenga por la historia de Katniss Everdeen resultará directamente proporcional al nivel de disfrute que esta media película puede aportar. El sinsajo aún no vuela tan alto como su silbido anuncia.

Puntuación: 3.75 de 5.

jueves, 11 de diciembre de 2014

BIRDMAN (o la inesperada virtud de la ̶S̶O̶B̶E̶R̶B̶I̶A̶ ̶ ignorancia)

Riggan (Michael Keaton) y su alter ego, Birdman.

Alejandro González Iñárritu es un director ambicioso. Desde su ópera prima, "Amores Perros" y pasando por sus obras "21 Grams", "Babel" y "Biutiful", sus películas contienen una carga de existencialismo, expresado en un tono algo sermonero, siempre con la invitación abierta a reflexionar acerca de temas trascendentales. Es común que en sus cintas existan múltiples protagonistas, a veces en distintas partes del mundo o en sectores muy contrastantes de la sociedad.

En su nuevo film, "Birdman", Iñárritu opta por plantar la historia en un único espacio, y lo aprovecha para criticar la fijación de Hollywood con los blockbusters de súper héroes, el narcisismo en torno a las redes sociales y la percepción colectiva que confunde a celebridades con artistas. Encima de esto, decidió generar la ilusión de que las dos horas de película fueron filmadas en una sola toma, al estilo del film "Rope" de Alfred Hitchcock, lo cual exige una enorme precisión técnica y una vision artistica bastante amplia.

Michael Keaton interpreta a Riggan, un actor veterano que vio sus años dorados en Hollywood a inicios de la década de los 90, cuando protagonizó la trilogía ficticia del súper héroe Birdman. Olvidado por una industria obsesionada con la juventud, Riggan intenta relanzar su carrera al escribir, producir, dirigir y protagonizar una obra de Broadway, pero los sacrificios financieros y emocionales le afectan de manera irreversible. La realidad de Riggan con respecto a Hollywood es evidentemente similar a la de Keaton, cuya carrera se estancó luego de interpretar a Batman en las exitosas películas de 1989 y 1992.


Afortunadamente, Riggan es un personaje mucho más interesante que un mero reflejo de Michael Keaton. Su necesidad de volver a ser relevante contrasta con la total desconexión hacia su hija Sam (Emma Stone), quien acaba de salir de rehabilitación por consumo de drogas y trabaja como su asistente en el teatro. Riggan también debe lidiar con el reparto de su obra, entre los que se hayan su impredecible amante Laura (Andrea Riseborough) y la insegura y nerviosa Lesley (Naomi Watts), ambas actrices en total consonancia con sus roles secundarios. Así mismo, Zach Galifianakis se sale de su usual estilo irreverente al interpretar al manager de Riggan.

El mayor dolor de cabeza para Riggan ocurre con la llegada de Mike (Edward Norton), un actor conocido por entrometerse en el proceso creativo de sus proyectos (otro caso de un actor interpretándose a sí mismo). Mike le roba protagonismo a Riggan en la prensa y las redes sociales, al mismo tiempo que sacude la poca cordura que queda en éste. Cuando nadie lo observa, Riggan conversa con su alter ego Birdman, es capaz de mover objetos con la mente e incluso de volar por la ciudad, un escape de la realidad que lo mantiene a flote dentro del mar de conflictos que lo rodean.

La totalidad de la historia ocurre adentro y alrededor del teatro St. James de Times Square. Mediante tomas en steadicam (cámara en mano estabilizada), Iñárritu orquesta numerosas secuencias que obligaron a los actores a memorizar docenas de páginas de diálogo, para luego unirlas en post producción y generar la ilusión de que los 119 minutos de película fueron rodados en una sola toma. Más allá de ser un artilugio complicado, la técnica le brinda a más de un miembro del reparto la oportunidad de realizar las mejores interpretaciones que sus carreras hayan producido. Emma Stone y Zach Galifianakis se convierten en revelaciones, al tiempo que Edward Norton y, en especial, Michael Keaton, otorgan actuaciones memorables como no se les ha visto en al menos una década.

Keaton e Iñárritu entre tomas.

Así como "Gravity" mereció los más altos honores para Alfonso Cuarón, "Birdman" solidifica a Iñárritu como un director capaz de manejar un elenco de primera con las más altas exigencias técnicas. Ayuda que su director de fotografía sea Emmanuel Lubezki, quien también trabajó tras cámaras en el film de Cuarón. La banda sonora de Antonio Sánchez también aporta una energía intoxicante, con el añadido de que los músicos a veces forman parte de las propias escenas.

Birdman es un film satírico de una industria sobre saturada por un genero cinematográfico que continúa creciendo sin señales de estancamiento, pero al mismo tiempo cuenta una historia emotiva y sincera de un hombre que cuestiona los motivos de su propia existencia cuando los halagos y el éxito son sólo un vago recuerdo. Da gusto ver a un gran actor como Michael Keaton de vuelta a la palestra y es fácil imaginar que la carrera del actor viva un segundo aire a partir de aquí. La ambición de Iñárritu ha esparcido frutos con creces para sus colaboradores y es también una de las mejores películas del año.

Puntuación: 5 de 5.

viernes, 14 de noviembre de 2014

THE JUDGE: La guerra de los Robert

Robert Duvall y Robert Downey Jr. como padre e hijo.
Los dramas judiciales coparon a las salas de cine durante buena parte de la década de los 90. Caso tras caso, incontables novelas de John Grisham fueron adaptadas a la gran pantalla, por nombrar sólo a una de las fuentes literarias de mayor inspiración para este sub-género. Sin embargo, la tendencia se redujo a comienzos del milenio, en parte porque la temática migró hacia la televisión y continúa siendo bastante popular en ese formato. Esto hace que el film "The Judge" se convierta en una anomalía para estos tiempos.

Dirigido por David Dobkin, director de comedias como "The Wedding Crashers", "The Judge" es un film bastante convencional que cuenta con la fortuna de emparejar a Robert Duvall y Robert Downey Jr. como padre e hijo, una combinación excepcional que eleva la calidad del material con el que trabajan.

Downey Jr. es Hank Palmer, un abogado exitoso y sin escrúpulos que no duda en defender a clientes que puedan pagar su tarifa a pesar de su culpabilidad, al igual que rechaza a inocentes que no pueden costear sus servicios. Tras la muerte de su madre, Hank debe viajar de Chicago a su pueblo natal de Carlinville, Indiana, donde se reencuentra con sus hermanos y su padre Joseph, al cual no le dirige palabra alguna desde hace años.

Joseph educó a sus hijos con rigidez y dejó que su madre fuese la fuente de cariño, algo que pesa enormemente en Hank, cuyos logros nunca complacieron a su padre a pesar de que fue el único en perseguir una carrera en derecho. Todos en el pueblo lo llaman "juez", pues ha ejercido su profesión por más de 40 años y su carácter encaja con su oficio. Sin embargo, el juez comienza a mostrar signos de decaimiento, algo que Hank nota cuando acude a escondidas a uno de los juicios de su padre. La noche después del funeral de su esposa, el juez atropella a un transeúnte bajo circunstancias sospechosas, pues la víctima resulta ser un ex convicto recién salido de prisión que fue condenado por él años atras. Es entonces cuando Hank se ve obligado a prolongar su visita para defender a su padre ante la ley.



El guión no se enfoca únicamente en la relación entre Hank y su padre, sino que explora el reencuentro de Hank con su pasado. Su hermano mayor (Vincent D'Onofrio) tenía una carrera prometedora como beisbolista, hasta que sufrió un accidente automovilístico del que Hank fue responsable, mientras que su hermano menor (Jeremy Strong) padece de cierto retraso mental, aunque ésto no es explicado en detalle. Así mismo, existe un amor olvidado (Vera Farmiga) e incluso una posible hija perdida de Hank (Leighton Meester), cuya presencia en la historia no encaja dentro de la trama ni es explorada de forma cohesiva. 

Aunque no todas las vertientes resulten interesantes, la historia siempre regresa al epicentro del conflicto entre Hank y el juez. Da gusto ver a Duvall en un rol protagónico, como pocos hay para actores de tercera edad. Emanar el carácter imponente de su personaje es un reto tan grande como el de preservar la dignidad durante sus momentos más precarios, un balance que el actor alcanza desde sus primeras escenas. Por su parte, Downey Jr. no se desvía drásticamente de su estilo jactancioso pero aporta la sensibilidad necesaria para que la relación entre padre e hijo resulte auténtica, en especial cuando la salud del juez comienza a deteriorarse y su hijo debe dejar de lado las diferencias que los han separado por años.

David Dobkin aboga por tonos cálidos en cuando al estilo visual se refiere, como si la película fuese filmada durante un eterno atardecer, una técnica no muy delicada pero sí efectiva, para mostrar cómo las emociones de los personajes se encuentran a flor de piel, en especial para Downey Jr., quien siempre luce mas rojizo en comparación con cualquier otro actor en escena. "The Judge" no contiene la sutileza de un film como "Nebraska", el cual maneja una dinámica similar de padre e hijo, mas no por esto deja de ser un film efectivo a nivel emocional.

Puntuacion: 3.75 de 5.


viernes, 7 de noviembre de 2014

THE BOXTROLLS: El arte de no encajar

Eggs y su familia de Boxtrolls
"The Boxtrolls" es otra original y algo macabra historia de los estudios Laika, responsables de los filmes "Coraline" y "Paranorman", fotografiados cuadro a cuadro mediante la técnica de stop-motion. Aunque Tim Burton popularizó esta tendencia, Laika ha logrado incorporar un estilo particular en sus películas, las cuales suelen contar con un niño protagonista que debe superar los más oscuros obstáculos, siempre manteniéndose fiel a su esencia y valores. Son filmes infantiles con lecciones útiles y escenarios originales, además de que no deja de ser un deleite visual el admirar el trabajo artesanal detrás de cámaras para dar vida a todos los personajes y situaciones.

Los habitantes del pueblo de Cheesebridge viven en torno a la producción y el consumo de queso. El estatus de los ciudadanos más elitistas se define por lo añejo de sus lácteos fermentados, sin dejar mucho espacio para cualquier otra actividad o pasión. Estos mismos ciudadanos poseen un miedo desmesurado a la oscuridad, por lo que se rigen bajo un estricto toque de queda que los protege de ser atacados por los malvados boxtrolls, seres grotescos que saquean los callejones y basureros durante la noche, en busca de los valiosos bienes de civiles inocentes.



Por supuesto, una mirada al mundo de los boxtrolls revela que no son criaturas agresivas, sino un simpático clan de trolls que vive en el subsuelo de Cheesebridge. Los boxtrolls utilizan cajas como vestimenta y son especialistas en construir nuevos artefactos con los tesoros que encuentran en la superficie. Años atrás, un bebé humano fue abandonado por sus padres y adoptado por el boxtroll Fish, quien lo bautizó con el nombre Eggs (los nombres de los boxtrolls se definen por el producto ilustrado en la caja que visten). Eggs (Isaac Hempstead Wright) creció como otro boxtroll y adoptó todas sus costumbres, entre ellas la de merodear por las noches por las calles del pueblo, aún cuando varios de sus amigos han desaparecido misteriosamente.


El archibaldo Snatcher (Ben Kingsley) se ha propuesto eliminar a cada uno de los Boxtrolls, no sólo para devolverle la tranquilidad a Cheesebridge, sino para ganar su puesto en el exclusivo consejo del queso, presidido por Lord Portley-Rind (Jared Harris). El diseño del personaje de Snatcher es uno de los aspectos más llamativos del film, no por su belleza sino por lo grotesco de su aspecto y la excelente interpretación vocal de Ben Kingsley. La tragedia de este memorable villano es que padece de una severa alergia a los lácteos, por lo que su sueño de ser aceptado por quienes lo rechazan solo lo conduciría a otro tipo de sufrimiento, moraleja que resulta muy adecuada para el público de este tipo de películas.

El malvado archibaldo Snatcher, con la voz de Ben Kingsley.

La otra vertiente de la historia es la relación amistosa entre Eggs y Winnie (Elle Fanning), la hija de Lord Pontley-Rind, quien posee una enfermiza curiosidad por ver los horrores a los que los boxtrolls supuestamente someten a sus víctimas. Winnie es un gran centro de humor en la historia, en compañía de los propios boxtrolls, los cuales no hablan idioma alguno sino que gesticulan sonidos regurgitados al estilo de Stitch en "Lilo & Stitch" o los Minions de "Despicable Me". Lamentablemente, los boxtrolls pasan rápidamente a segundo plano una vez que los personajes humanos adquieren más preponderancia, algo de extrañar cuando el título de la película se refiere directamente a ellos.

Dirigida por Graham Annable y Anthony Stacchi, "The Boxtrolls" es visualmente retorcida y grotesca, pero con un sentido caricaturesco que genera un verdadero placer para la vista. El pueblo de Cheesebridge tiene un aspecto victoriano con un toque gótico, al igual que sus habitantes. El archibaldo Snatcher quizás asuste a algunos niños pequeños, pero la fealdad de los boxtrolls juega a favor de su comicidad y refuerza la estética del film. El ritmo de la historia nunca decae gracias a su corta duración y variedad de escenarios y personajes, que le brindan un particular encanto a esta historia de inadaptados en un mundo lleno de convencionalismos.

Puntuación: 4.25 de 5


jueves, 6 de noviembre de 2014

GONE GIRL: El curioso caso de Nick y Amy Dunn

Nick Dunne (Ben Affleck) intenta encontrar a su esposa en "Gone Girl"

La primera toma de "Gone Girl" muestra un plano subjetivo de su protagonista mientras este acaricia la cabeza de su esposa Amy (Rosamund Pike), sus dedos entrelazados con su cabello rubio, preguntándose qué está pasando por su mente. Amy luce serena y feliz en los brazos de su esposo. Momentos después, éste confiesa que quisiera poder romper su cráneo en dos para poder mirar directamente dentro de su cerebro. Es entonces cuando ella levanta la mirada y lo mira a los ojos, como si hubiese escuchado lo que su monólogo interno acaba de expresar.

"Gone Girl" es un film diseñado para cuestionar nuestra percepción de la realidad. Una mañana como cualquiera, Nick (Ben Affleck) sale de su casa a visitar el bar de su pueblo, no sólo para tomar un trago sino porque es el dueño del local. Tras un par de tragos y una corta conversación con su hermana Margo (Carrie Coon), Nick regresa a su casa, donde encuentra destrozos que indican alguna clase de enfrentamiento violento, sin rastro alguno de su esposa. ¿Qué le puede haber sucedido a Amy? Y, sobre todo, ¿quién está detrás de su desaparición?

Ben Affleck encaja con comodidad en los zapatos de Nick, un hombre de gustos simples cuyos secretos podrían ser motivo de la desaparición de su esposa. Nick coopera plenamente con la detective Boney (Kim Dickens) aunque las pruebas en su contra luzcan cada vez más incriminatorias. Su comportamiento no corresponde con el de un hombre que desconoce el paradero de su esposa, pues sonríe tímidamente cuando es fotografiado por la prensa, no conoce a las amistades de Amy y no tiene problemas para conciliar el sueño. En cuestión de días, Nick es sometido al escarnio público y todas sus acciones son evaluadas con lupa por parte de la prensa sensacionalista. El caso adquiere una alta cobertura mediática debido a que Amy es la protagonista de una serie de cuentos para niños titulados "Amazing Amy", escritos por su madre durante su niñez, aunque éstos reflejan a la hija que sus padres desearían tener, mas no a la verdadera Amy.


Aunque el título del film implica que Amy está ausente durante el grueso de la historia, su diario funge como ventana hacia su pasado y se convierte en una voz omnisciente que explica sus frustraciones en la infancia, su relación con Nick y el acoso de un ex novio de su adolescencia (Neil Patrick Harris). La relación de Nick y Amy comienza en tonos color de rosa como es de esperar, pero se deteriora cuando ambos se enfrentan a la imposibilidad de cambiar la esencia del otro. Su matrimonio se convierte en una verdadera pesadilla donde ambos se hallan insatisfechos y decepcionados. Rosamund Pike brinda una interpretación enigmática que revela facetas cada vez más sombrías a medida que la trama avanza.

Quienes hayan leído la novela saben que la descripción previa sólo abarca un tercio de la historia de "Gone Girl", por lo que resulta delicado reseñar el film sin revelar más detalles. David Fincher pone en marcha sus dotes como arquitecto de thrillers y aprovecha cada oportunidad para sorprendernos, sacudiendo con frecuencia los cimientos en los que la historia nos obliga a posar nuestras expectativas. La fotografía es fría y llena de contraste, hasta el punto que los rostros de los personajes resultan imperceptibles, como si una sombra envolviese su realidad sin posibilidad de escape. Sin embargo, el tono del film es más ligero que el de obras de Fincher como "Zodiac" o "Seven", acercándose más a "The Game" en cuanto a forma y estructura, aunque la trama se torna un tanto satírica en el último acto, donde la suerte juega un papel en extremo favorable hacia uno de los personajes.

En última instancia, "Gone Girl" es un éxito para sus protagonistas, quienes demuestran una versatilidad poco antes vista en sus carreras, así como una prueba más de que David Fincher, con toda su misantropía, es uno de los directores más prolíficos del cine norteamericano. Cuando lo peor queda atrás, o así parece ser, el monólogo inicial de Nick adquiere un significado completamente diferente, e incluso empático, a pesar de su carácter sangriento, lo cual reitera la genialidad de esta retorcida historia de (des)amor.

Puntuación: 4.75 de 5.