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viernes, 19 de julio de 2013

WORLD WAR Z: BRAD PITT VS LOS ZOMBIES SIN SANGRE



El apocalipsis a manos de los zombies no es un tema nuevo para Hollywood. Los grotescos seres surgidos de la mente de George A. Romero hace ya varias décadas han invadido el cine, la televisión, los cómics y los videojuegos en muchas formas y tamaños. Al igual que los vampiros, suelen ponerse de moda cada cierto tiempo gracias a una que otra versión, algo distinta o innovadora, que le aporta un nuevo atractivo a un sub-género que con frecuencia se conforma con reciclar ideas. 28 Days Later, Dawn of theDead y The Walking Dead son algunos ejemplos de historias de zombies exitosas producidas en lo que va de milenio.

Sin embargo, el enfoque de la novela World War Z, de Max Brooks, es algo diferente para el g
énero. El libro consiste en una compilación de entrevistas a los sobrevivientes de la llamada guerra mundial Z a lo largo de los cinco continentes, algo nada fácil de adaptar para una versión cinematográfica épica con un presupuesto de cientos de millones de dólares que obliga a mantener una narrativa comercial y, si se quiere, convencional. El guión fue entonces adaptado con Brad Pitt como protagonista bajo la promesa de preservar el distintivo aspecto global de la novela.

Gerry Lane, interpretado por Pitt, es un padre de familia que antiguamente trabajaba como investigador para la ONU. Un violento brote de zombies lo toma por sorpresa junto a su familia en Philadelphia, donde los rescatan y llevan a un barco libre de peligro en medio del oc
éano. La seguridad de Gerry y su familia, sin embargo, no es gratuita. En la búsqueda de los orígenes de la epidemia, Gerry es enviado a Corea del Sur, donde aparentemente se hallan los restos de la primera persona infectada o "paciente cero". Las cosas evidentemente no salen como se espera y la historia lleva al protagonista a distintas partes del mundo en búsqueda de información que ayude a la humanidad a sobrevivir una inminente extinción.

 

Sin duda Brad Pitt es el motor de la película, gracias a él la historia mantiene un hilo narrativo coherente. Su rol de padre de familia, capaz de ir hasta el fin del mundo para salvar a los suyos, encaja como anillo al dedo con la imagen pública del actor, aportándole credibilidad a un personaje bastante genérico. Mireille Enos y Daniella Kertesz son las contrapartes femeninas de Pitt, la primera interpreta a su esposa y la segunda a una soldado israelí que se une a Gerry en su travesía. Ambos personajes son efectivos  agregando sensibilidad a la historia, a pesar de que la trama no se detiene por mucho tiempo a explorar el origen de casi ningún personaje.

Quien vaya al cine a ver World War Z lo har
á al menos por una de dos razones: Brad Pitt y zombies. En el segundo punto la película puede generar divisiones. Los zombies en la cinta parecen espectros poseidos, se mueven velozmente y pueden pasar de su forma humana a muertos vivientes en apenas 10 segundos, cosa que el director Marc Forster aprovecha para crear secuencias llenas de tensión, entre las que resalta un ataque a un campo de concentración en Jerusalen donde los zombies se amontonan para crear una escalera "humana" y cruzar una gigantesca muralla. Lo malo es que, con el fin de mantener una censura apta para adolescentes, la sangre no existe en esta pelicula de zombies, cosa que para los amantes del sub-género puede considerarse un sacrilegio.

No es un secreto que el acto final del film fue totalmente re-escrito y re-filmado meses despu
és de que la película culminase su etapa de producción. Los productores trajeron a bordo a Damon Lindelof, escritor de Lost y Prometheus, quien eliminó por completo la relación amorosa entre el personaje de Mireille Enos y un piloto interpretado por Matthew Fox, además de concluir con una secuencia laberíntica en un laboratorio lleno de zombies en lugar de una batalla épica en Moscú.

El desenlace  que conocemos funciona, a pesar de sentirse algo disonante por su tono de horror cl
ásico que contrasta con las escenas de accn que la película establece durante dos tercios de historia. Además, la solución que Gerry descubre para combatir a los zombies fue completamente creada a para la película y nada tiene que ver con lo planteado en la novela. Será interesante ver la versión alternativa en blu-ray y poder comparer, pero el producto final entretiene y cuenta con suficientes momentos memorables para despertar nuestro interés en futuras versiones de Brad Pitt rescatando al mundo de los zombies.

 Puntuación: 3.5 de 5 

Más sobre World War Z:

- Los cambios hechos a World War Z.

- ¿Cómo colocar 8,500 zombies digitales en una escena?

jueves, 20 de junio de 2013

MAN OF STEEL: La resurrección de Superman


Aún cuando Hollywood ha logrado sacar provecho de decenas de historias de súper héroes para crear grandes éxitos de taquilla por más de dos décadas, es llamativo que la última versión cinematográfica verdaderamente exitosa de Superman fuese estrenada hace ya 35 años, cuando Christopher Reeve hizo creer al mundo que ¨un hombre puede volar¨, tal y como lo promocionaban los anuncios de ¨Superman¨, de Richard Donner, en 1978. Tras el éxito alcanzado por ese film, así como el de Superman II un par de años después, la saga comenzó a decaer con un par de entregas muy cuestionadas que lentamente fueron apagando el interés del público. A pesar de que El hombre de acero lograra mantenerse en la palestra gracias a diversas adaptaciones televisivas, entre ellas ¨Lois & Clark¨ y ¨Smallville¨, su retorno al cine demoró más de lo que muchos imaginaron.

En 2006, los estudios Warner Bros. fracasaron en revivir a la franquicia con ¨Superman Returns¨, una decepción comercial y de crítica que no logró conectar con el público de la misma forma que lo hiciera ¨Batman Begins¨, de Christopher Nolan, un año antes. La clave del éxito, sin embargo, estaba delante de sus narices, sólo había que permitir que Nolan y su guionista David S. Goyer culminasen su excepcional trilogía de El Caballero de la Noche para enfocar su atención en el otro gran súper heroe de DC Comics. ¨Man of Steel¨ cuenta con el tutelaje de Nolan como productor, un guión escrito por Goyer y la dirección de Zack Snyder, conocido por su trabajo en "300" y "Watchmen".

Esta nueva versión comienza desde cero, con el nacimiento de Kal-El en el planeta Krypton, el cual se halla al borde de la destrucción. Su padre, Jor-El (Russell Crowe), es un científico que intenta salvar a su especie enviando a su primogénito al planeta Tierra, inyectando en éste el código genético de toda su especie. Al mismo tiempo, el General Zod (Michael Shannon) ejecuta un golpe de Estado (¿o de planeta?) en un intento desesperado por salvar al planeta, pero es apresado junto a sus aliados y exhiliado a un agujero negro en el espacio, lo cual irónicamente le salva la vida, contrario al resto de los habitantes de Krypto que perecen cuando el planeta implosiona.

Tras esta impresionante secuencia de destrucción, la historia salta directamente a mostrar a Clark Kent (Henry Cavill) en su edad adulta, contando mediante flashbacks la relación entre Clark y sus padres, (Diane Lane y Kevin Costner), así como el tormento que significó para éste crecer escondiendo sus habilidades, haciéndole sentir alienado, con miedo a ser rechazado e incluso temido por el resto de los humanos. Este nuevo enfoque le aporta una vulnerabilidad a Clark que nada tiene que ver con la kryptonita, demostrando su naturaleza más humana que alienígena. Eventualmente, Zod descrubre el paradero de Kal-El y amenaza con destruir a la Tierra si éste no se entrega.



Zack Snyder es conocido por su distintivo estilo visual, sus películas no reparan en llenar cada píxel de la pantalla con todo tipo de efectos visuales, mostrando usualmente mundos híper reales llenos de violencia donde los personajes combaten, saltan, vuelan o caen en cámara súper lenta. Buena parte de su filmografía, sin embargo, carece de una buena narrativa, siendo "Sucker Punch" el ejemplo más significativo de esta debilidad. Con "Man of Steel", Snyder se acerca más que nunca a lograr un balance entre la forma y el contenido, convirtiéndose éste en el mejor film de su carrera. Su visión de Krypton es la más completa que hasta ahora se ha mostrado, mientras que cada secuencia de acción es más intensa y absorbente que la anterior.

El guión a su vez otorga los respiros necesarios para justificar la presencia de un amplio reparto, siendo la relación entre Clark y sus dos padres, Jor-El y Jonathan Kent, el foco emocional y de motivación para el protagonista. Quienes están acostumbrados a la dinámica entre Lois y Clark quizás salgan decepcionados, ya que en esta historia de origen queda poco espacio para desarrollar su relación, aunque Amy Adams demuestra una vez más que puede aportarle fuerza a cualquier papel. Al menos, al final de la película se muestra un buen indicio de que la segunda parte profundizará en este flanco.

Se habla mucho por internet acerca del final de la película, donde Superman toma un decisión que, para los ojos de muchos, va en contra de la esencia de lo que representa el personaje. Incluso el propio Nolan admitió haberse opuesto a este giro, siendo después persuadido por Goyer y Snyder. El desenlace, sin embargo, lleva una carga dramática adecuada y ciertamente afectará las decisiones de Superman en un futuro. Además, la destrucción maniaca provocada por Zod no le dejó muchas alternativas.

Puntuación: 4.75 de 5

Más sobre "Man of Steel":

- Behind The Scenes de 13 minutos.

- A Christopher Nolan no le agradaba el final de Man of Steel




jueves, 30 de mayo de 2013

IRON MAN 3: Tony Stark se libera



Luego del monumental éxito obtenido por The Avengers, Marvel inicia la Fase 2 de expansión de su universo cinematográfico con Iron Man 3. Robert Downey Jr. y su ya icónico personaje, Tony Stark, regresan en la que es la quinta aparición del personaje en tan sólo 5 años, algo que fácilmente podría despertar dudas sobre el riesgo de sobre-exposición del excéntrico súper héroe a la audiencia. Afortunadamente, los guionistas fueron capaces de desarrollar una historia que, si bien hace referencia a los films previos, cuenta con un enfoque centrado y autónomo, en lugar de mostrar sólo una pieza de otro rompecabezas, como fuera el caso con Iron Man 2.

Tony Stark se halla sufriendo de ataques de pánico producto del estrés post traumático que le generó estar al borde de la muerte para neutralizar una amenaza alienígena durante el desenlace de "The Avengers". La historia comienza con un flashback a 1999 con Stark en una fiesta de año nuevo en Suiza, donde un científico llamado Aldrich Killian (Guy Pearce) le hace una propuesta de negocios que el playboy multi millonario rechaza rápidamente para fugarse con su conquista de la noche, una joven científica llamada Maya Hansen (Rebecca Hall). Como es de esperarse, la actitud déspota de Stark le costará caro en un futuro.

De vuelta al presente, un grupo terrorista causa estragos con un ataque mortal en el centro de Los Angeles, dejando en estado crítico a Happy (Jon Favreau), el guardaespaldas de Tony. El autor de estos ataques se auto denomina el Mandarín (Ben Kingsley), un hombre temerario que amenaza con aleccionar al mundo occidental por los abusos que sus gobiernos han cometido en nombre de la paz y el bien. Stark reta personalmente al Mandarín, quien responde con un ataque a su ultra moderna mansión en una impresionante secuencia que marca la pauta para el oscuro camino que el héroe deberá afrontar.


Sin revelar mucho más, Iron Man 3 cuenta con una trama bastante compleja, pero su epicentro no son sus coloridos villanos ni un superficial triángulo amoroso, sino el propio Tony Stark: ya no tan joven, mucho más vulnerable y con algunos traumas sobre sus hombro, Downey Jr. encarna la versión hasta ahora más humana del personaje. Las escenas de acción abundan, resaltando entre ellas un rescate aéreo realizado en su mayoría con acrobacias reales, así como un acto final que nada tiene que envidiar a la batalla en Nueva York de "The Avengers", pero el enfoque se mantiene siempre en la transformación de Stark y el peso que arrastra consigo por sus errores pasados. Si la saga concluyese con esta entrega, que no es el caso, sería una despedida mas que satisfactoria al súper héroe.

Los villanos también cuentan con el desarrollo más sustancioso que hasta ahora han tenido los antagonistas de Iron Man. El Mandarín de Ben Kingsley es ciertamente el más controversial, ya que su historia se desvía considerablemente de su contraparte en los comics, aunque la interpretación de Kingsley compensa por cualquier decepción al respecto. Aldrich Killian, por su parte, comienza como una mala versión de El Acertijo de Jim Carrey, pero a medida que la trama avanza su personaje se convierte en una versión oscura del propio Stark, lo que lo proyecta como un enemigo formidable y memorable. Además, los personajes recurrentes de Pepper (Gwyneth Paltrow) y James Rhodes (Don Cheadle) cuentan con el suficiente tiempo en pantalla para mantenerse como miembros claves en la saga.

La batuta de director en esta entrega fue otorgada a Shane Black, escritor de la primera Lethal Weapon y de otros conocidos films de acción de los años 90. Black fue una escogencia arriesgada para una película de este tipo, pero su experiencia en combinar acción con humor negro ciertamente recarga de energía a la franquicia y encaja como anillo al dedo con el estilo tan característico de Downey Jr.

Aunque Iron Man 3 no carece de fallas menores, entre ellas un cierto exceso de personajes y una trama en momentos muy complicada, es un film superior en todo sentido a la desorientada "Iron Man 2". Este episodio confirma el éxito de Marvel en continuar incrementando su repertorio de súper héroes en la gran pantalla. La Fase 2 comienza con buen pie y Tony Stark se mantiene, hasta ahora, como el personaje más interesante de este universo.

Puntuación: 4.5 de 5.

Mas sobre Iron Man 3:

- Entrevista a Shane Black en Empire Online.

- ¿Sufre Tony Stark de estrés post traumatico?

- La fisica detras del rescate aéreo de Iron Man 3.



jueves, 16 de mayo de 2013

DISCONNECT: INTERNET COMO ARMA DE DOBLE FILO


Uno de los males más característicos en las sociedades de la segunda mitad del siglo XX es la paranoia. Gobiernos opresores o maliciosas corporaciones están siempre al acecho de todos los ciudadanos decentes para mantenerlos en cintura, aunque éstos no lo sepan. El gran hermano, pues, todo lo ve con fines presuntamente oscuros, porque no pueden tener otro tono. Internet, por su parte, ha democratizado esta paranoia. En el siglo XXI, las redes sociales se han convertido en una puerta para exponer todo sobre nuestras vidas frente a todo el que se considere nuestro "amigo" e incluso a la vista de completos desconocidos.

Esta visión por demás fatalista es la inspiración de Disconnect, película que quiere mostrarnos los peligros a los que nos exponemos cada vez que publicamos algo en Facebook, chateamos con un extraño o navegamos por sitios de dudosa moralidad. Henry Alex Rubin, director nominado al Oscar por el documental Murderball, salta al formato de ficción para contar tres historias inspiradas en situaciones verdaderas que se relacionan con el (mal) uso del Internet.

En uno de los relatos, una pareja treintañera (interpretada por Paula Patton y Alexander Skarsgård) intenta superar el reciente fallecimiento de su hijo, lo que lleva a la esposa, movida por el desasosiego, a entablar una relación amistosa con un desconocido via internet. Eventualmente éste obtiene toda la información necesaria sobre la pareja para cometer un fraude y vaciar sus cuentas bancarias. Por otro lado, un adolescente introvertido (Jonah Bobo) sufre una broma pesada cuando dos de sus compañeros de clase crean un perfil falso de Facebook y se hacen pasar por una chica que dice estar enamorada de él. La última historia muestra a una periodista (Andrea Riseborough) que busca destapar una red de pornografía de menores por internet a través de un joven que se gana la vida desnudándose frente a una webcam.

Aunque las historias se entrelazan mediante algunos personajes, el leitmotiv de Disconnect es la desconexión que experminentan al estar inmersos en sus computadoras y celulares a todo momento. El padre del adolescente acosado (Jason Bateman) es ciego a los abusos que éste sufre; los esposos estafados son cada vez más distantes entre sí en lugar de compartir su dolor; la periodista no piensa en las repercusiones que el joven puede sufrir al ser expuesto a los medios como un trabajador sexual.

 

Cuando la broma pesada se convierte en tragedia, el film alcanza su punto dramático más poderoso. Lamentablemente, lo que sucede después nos hace sospechar que el director y el guionista no conocen bien cómo funciona una red social como Facebook. A pesar de lo fácil que es identificar la diferencia entre un perfil auténtico y uno falso para cualquiera que utilice Facebook con relativa frecuencia, los personajes permanecen ciegos a este hecho por demasiado tiempo.

Inicialmente, las tres premisas resultan interesantes gracias a la facilidad con la que cualquier internauta puede identificarse con los conflictos que sufren los personajes, pero la película pierde coherencia a medida que la trama avanza. Patton y Skarsgård mantienen una dinámica interesante hasta que su historia se extiende a un punto inverosímil que le resta fuerza al drama que viven. Riseborough es convincente en su interpretación de periodista ambiciosa (porque así son todos los periodistas en el cine), aunque la pornografía de menores es un tema que no termina de encajar junto a las otras dos historias.

En general, Disconnect es un film entretenido que sataniza el uso del internet y las redes sociales con demasiada rigidez y algo de ignorancia. Las ideas que plantea son ciertamente interesantes y adecuadas para las audiencias de hoy pero, en aras de hacer un film comercial, son llevadas a extremos dramáticos que le restan autenticidad. La paranoia en este caso es explotada para manipular, pero no logra convencer.

Puntuación: 2.5 de 5.

Mas sobre Disconnect:
- Jason Bateman habla sobre cyber-bullying.
- Entrevista al director Henry Alex Rubin.







miércoles, 8 de mayo de 2013

NO, CRÓNICA DE UNA ELECCIÓN INGANABLE


La dictadura de Augusto Pinochet, que comenzara en Chile en 1973, tuvo un sorpresivo final cuando en 1988 la presión internacional obligó a su gobierno a realizar un plebiscito donde se le consultaría al pueblo si deseaba su continuidad como gobernante de la nación. Llegar hasta allí, sin embargo, costó las vidas de miles de ciudadanos que durante años se opusieron a su régimen de derecha extrema. La película No, de Pablo Larraín, se enfoca en los meses previos al plebiscito desde un ángulo distinto: la campaña electoral a favor de la opción del No, herramienta clave para el éxito de la oposición en dicho proceso.

René Saavedra, interpretado por Gael García Bernal con acento chileno, es un antiguo exilado político que vuelve a Chile a trabajar como creativo publicitario. Cuando se aprueba la realización del plesbiscito, René es invitado a participar en la campaña por el No, algo que no le agrada a Lucho (Alfredo Castro) su jefe pinochetista que a su vez está involucrado en la campaña por el Sí. Las condiciones de la campaña publicitaria determinaban que cada opción tendría 15 minutos de propaganda en los canales de televisión durante cada noche, por lo que el equipo debía idear y producir contenido para llenar dicho espacio, a pesar de contar con muy bajas probabilidades de éxito.

Promover el concepto de democracia como un producto para el pueblo chileno provoca en un principio el rechazo de los propios partidarios de la izquierda, quienes consideran que la oposición debe aprovechar esos 15 minutos diarios para denunciar los abusos de la dictadura y no para mostrar gente sonriendo, celebrando y divirtiéndose.



Es aquí donde Larraín aprovecha la estética del film, grabado en formato U-matic 3:4, reminiscente a la calidad visual de la televisión en esa década. Buena parte de la historia se enfoca en los tras cámaras de Saavedra y su equipo grabando los anuncios, con el componente adicional de que muchos de los actores son los originales. De igual forma, figuras prominetes que participaron en la campaña participan en la película, aún cuando su edad no corresponde al tiempo en el que la historia se desarrolla. Editar el material grabado por Larraín con el de las cuñas y programas que salieron al aire en ese momento es un recurso utilizado de forma muy inteligente y creativa que le da un sentido de inmediatez y actualidad a la película.

La trama procura abordar todos los puntos de vista posibles, desde el ciudadano común que apoya al gobierno de Pinochet por los beneficios que le proporciona hasta el de los izquierdistas que han perdido todo por su posicion adversa al gobierno. El personaje principal se ubica en terreno un tanto neutral en un principio, enfocado en su trabajo y desentendido del tema político tras habérsele permitido regresar a Chile. Saavedra es quizás el reflejo más fiel del chileno de clase media del momento, viviendo una vida relativamente cómoda pero a costa de hacerse la vista gorda ante los atropellos y abusos oficiales hacia todo el que piense diferente.

La influencia de la cultura pop en la campaña que ayudó a derrocar una dictadura muestra de forma clara que Chile estaba listo para nuevos tiempos, algo que el propio Pinochet tuvo que aceptar. Es poco común que los pueblos acaben con gobiernos opresores, estos usualmente se caen solos, pero gracias a la confianza de unos pocos en abordar la campaña desde una perspectiva progresista, un pueblo resignado despertó para nunca más mirar hacia atrás.

Puntuación: 5 de 5.

Más sobre NO:
- Entrevista a Pablo Larraín durante el Festival de Cine de Nueva York.

jueves, 4 de abril de 2013

OZ: THE GREAT AND POWERFUL - ERA MEJOR QUEDARSE EN KANSAS


El Mago de Oz es parte de un selecto grupo de películas que ha logrado mantenerse vigente para el público general a pesar de tener más de 70 años de antigüedad. La gran mayoría de los filmes infantiles de hoy hace referencia de una forma u otra a la historia del viaje fantástico de Dorothy a la tierra mágica de Oz. En una industria llena de refritos, secuelas y precuelas, sorprende que durante décadas Hollywood no hubiese producido otras versiones de esta popular historia, hasta que en 1985 Disney decidió revivir esta propiedad con Return to Oz, un fracaso de taquilla que sin embargo ha alcanzado cierto status de film de culto. Más de dos décadas después, Disney nos trae Oz: The Great and Powerful.

Manteniendo el estilo de la película original, esta precuela comienza en Kansas, en blanco y negro (no en sepia) y en aspecto visual de 4 por 3. La historia gira en torno a Oscar (James Franco), un mago de segunda categoría que se convertirá eventualmente en el conocido Mago de Oz. Un tornado, como el que un día arrastrará a Dorothy, lleva a Oscar en un globo de aire hasta el mundo de Oz donde una profecía augura la llegada de aquel que salvará al reino de una malvada bruja. Una vez en Oz, la película adopta el esperado formato en color, alta definición y tres dimensiones, aunque casi todo lo que sigue se siente bastante unidimensional.

Oscar conoce a Theodora (Mila Kunis), quien rápidamente se enamora de él creyendo que es un poderoso mago. Enseguida lo lleva a conocer a su hermana y reina de Oz, Evanora (Rachel Weisz). Percatándonse de que Oscar es probablemente un fraude, Evanora le encarga la misión de destruir a Glinda (Michelle Williams), la supuesta malvada bruja, para demostrar sus poderes. Tal y como muestran los trailers, las intenciones de Evanora son oscuras, por lo que poco después Oscar unirá fuerzas con Glinda para librar a Oz de su tiranía.


James Franco no encaja en el papel principal. El Mago de Oz original era un viejo bonachón de poca malicia, mientras que el Oscar de esta versión es un estafador mujeriego que maltrata y explota a quienes lo aprecian. El tino humorístico de Franco tampoco ayuda y muchos de sus momentos graciosos no despiertan mayores emociones. Rachel Weisz y Michelle Williams, dos actrices de indudable talento, hacen lo que pueden con un guión bastante limitado y mantienen a flote a la película en sus momentos más débiles. Quien queda peor parada entre todo el reparto es Mila Kunis, incapaz de interpretar un personaje creíble aún y cuando Theodora juega un papel esencial para enlazar a este film con el original. 

Sam Raimi, director de la trilogía de Spider-Man, muestra un mundo de Oz que muy poco hace referencia a los escenarios del film original. Más allá de mostrar a la icónica Ciudad Esmeralda y el famoso Camino Amarillo, el exceso de efectos especiales poco distinguen a este mundo del de Alice in Wonderland, otra producción de Disney dirigida por Tim Burton. En ocasiones es muy evidente que los actores están en un set de pantallas azules y que todo lo que sucede a su alrededor es construído a través de efectos visuales, lo cual sería aceptable si las interpretaciones fuesen memorables y la trama envolvente. El único resultado destacable de este exceso de efectos es la frágil muñeca de porcelana China Girl (Joey King), un personaje reminiscente de los populares Hombre de Hojalata y Espantapájaro.

En el último acto la historia toma un necesitado respiro gracias a una confrontación final bastante creativa. Es aquí donde Oz sale del letargo con el que arrastra a sus personajes y a la audiencia para concluir con algo de decencia, aunque la necesidad imperante de dejar la puerta abierta para una segunda parte no le permite tener un verdadero cierre a esta primera entrega. La película funciona además como la historia de origen de la Malvada Bruja del Oeste, pero mientras menos se hable al respecto, mejor se preservará la memoria de este inolvidable personaje.

Puntuación: 2 de 5.

Más sobre Oz: The Great and Powerful:

- VFX Supervisor Scott Stokdyk Reveals the Secrets of 'Oz the Great and Powerful

- Entrevista a Sam Raimi por Slashfilm.com






viernes, 15 de marzo de 2013

LIFE OF PI: LA OBRA INADAPTABLE



Si algo se puede decir de Ang Lee es que su trabajo cinematográfico no está limitado a un sólo género. Su drama de época Sense & Sensibility poco se parece a la gran cinta de artes marciales Crouching Tiger, Hidden Dragon, asi como la controversial Brokeback Mountain poco tiene que ver con su versión del super héroe Hulk. Su más reciente film, Life of Pi, es en muchos aspectos producto de un artista que tras más de una docena de películas ha perfeccionado su capacidad para contar historias dramáticas de gran fuerza y al mismo tiempo producir obras visualmente inolvidables.

La obra literaria Life of Pi era hasta hace poco considerada por muchos como un libro inadaptable al formato de cine, no sólo por los retos técnicos que requeriría sino por el trasfondo espiritual que colma el centro de la historia, prometiendo en un momento determinado que uno de los personajes creerá en la existencia de Dios luego de escuchar el relato del naufragio de un joven llamado Pi () junto a un tigre de bengala llamado Richard Parker.

Antes de llegar a momento, Pi sufre una crisis de identidad hacia su religión hindú, lo que lo lleva a acercarse al cristianismo y al islamismo, a pesar del descontento de su familia. La travesía que lo separa de todos sus seres queridos y lo deja sólo en el mar junto a una bestia salvaje pondrá a prueba su necesidad de creer en algo más grande y le permitirá encontrar una respuesta a sus cuestionamientos en la criatura menos esperada. La interacción entre Pi y Richard Parker evoluciona de una dinámica hombre - bestia a la de un par de seres vivos que no necesitan hablar para entenderse y comparten una profunda necesidad de sobrevivir.



Lee interpreta de manera magistral el misticismo de la obra. Cada secuencia es un ataque a los sentidos, desde el naufragio inicial donde todo un zoológico intenta sobrevivir hasta los encuentros cercanos entre Richard Parker y Pi. Los efectos visuales y el uso del 3D dominan el escenario, pero al servicio de la historia y no a expensas de esta. Un encuentro con una enorme ballena, la estampida de peces voladores, una isla carnívora repleta de suricatas o un simple atardecer donde el oceano y el cielo se confunden como uno sólo, son algunos de las secuencias narradas en esta travesía. El oceano y sus criaturas son el lienzo donde Lee se mueve a gusto y despliega sus recursos técnicos y creativos, orquestándolos a la perfección.

La interpretación de Suraj Sharma es el otro elemento memorable de la película. Es muy común que una producción de esta complejidad deje las actuaciones en un segundo plano, pero una hábil y emotiva dirección actorial acompañada de una actuación de primera elevan al personaje principal a la par de la majestuosidad que lo rodea. Pi es prácticamente el único humano en el centro de todo el despliegue visual y sonoro, pero el director acertó al escoger a un actor amateur para el rol protagónico.

El desenlace del film se extiende sin necesidad con un giro que provocará distintas interpretaciones y, para algunos, cierta frustación. Afortunadamente, en este punto de la aventura ya se han atado casi todos los hilos de la historia y el daño es relativamente menor. Life of Pi es un logro cinematográfico de un director en completo dominio de su trabajo.

Puntuacion: 4.5 de 5.

Mas sobre Life of Pi:

- Life of Pi: Comparing Ang Lee's Film With Yann Martel's Novel (Contiene spoilers)