Buscar este blog

viernes, 30 de agosto de 2013

BLUE JASMINE: MUJER AL BORDE DE UN ATAQUE DE CORDURA


Algunos dicen que la buena vida es solo una. Existe otra, por supuesto, pero esa no es vida. Aquellos que apoyan esta filosofía suelen dar por sentada la necesidad imperativa de ciertos lujos y excesos para mantener un determinado estatus, mientras que para el resto de los mortales esos placeres resultan simplemente inalcanzables. La reciente crisis económica a nivel mundial, en conjunto con enormes fraudes financieros, ha mandado a la carcel a varios multimillonarios, dejando a sus familias expuestas al escarnio público y a una situación de "pobreza" totalmente inesperada.

En ¨Blue Jasmine¨, Cate Blanchett interpreta a Jasmine, una mujer que pertenece a la alta sociedad neoyorkina y queda en la ruina luego de que su esposo Hal (Alec Baldwin) es encarcelado por su vinculación en una estafa multimillonaria. Tras perderlo todo, Jasmine decide viajar de Nueva York a San Francisco para pasar un tiempo en casa de su media hermana Ginger (Sally Hawkins), quien desde siempre ha vivido en una situación económica apretada. En paralelo, la película cuenta el pasado y presente de la vida de Jasmine, mostrando dos momentos sumamente contrastantes en su vida: su máximo esplendor vs. el fondo del abismo.

La historia mantiene un tono de tragicomedia y gira alrededor de un personaje con un verdadero drama interno. Sin embargo, la sátira no es el foco de Woody Allen en esta oportunidad, pues el subtexto de la obra genera ansiedad incluso ante situaciones de toque humoristico. Jasmine no es una versión femenina del característico personaje neurótico interpretado hasta el cansancio por Allen, sino un manojo de nervios desatados por su incapacidad para desenvolverse fuera de su otrora burbuja de oro.



 La idea de que Jasmine algún día volverá a vivir en abundancia resulta ilusa, pues carece de cualquier tipo de habilidad laboral, sin mencionar su adicción a la bebida y su consumo descontrolado de antidepresivos, pero siempre apostamos por su éxito gracias a su exasperante ingenuidad. Blanchett es sencillamente brillante en este rol, yendo a veces a lugares más oscuros que los que el propio guión pretende alcanzar. Su interpretación eleva un material de por sí muy bien estructurado y es razón suficiente para ver la película más de una vez.

Por fortuna, el resto del reparto es igual de memorable. La dinámica de hermanas entre Ginger y Jasmine es solo una de las vertientes que Allen explora con el personaje interpretado por Sally Hawkins. Tanto su ex esposo Augie (Andrew Dice Clay), como su novio Chili (Bobby Canavalle) desconfían de la presencia de Jasmine en su vida. A los ojos de alguien como Jasmine, ambos podrían considerarse como hombres de segunda, pero son quienes aportan mayor sensatez y perspectiva en la historia.

Las películas de Woody Allen varían en calidad y estilo, realidad que no sorprende cuando este neoyorquino de 77 años tiene la capacidad de escribir y dirigir al menos una película cada año. Es acertado decir que Blue Jasmine se ubica en el renglón de las mejores obras de toda su filmografía. Son pocas las veces que ha colocado a un personaje femenino en el rol protagónico, por eso su colaboración con Blanchett es de las más interesantes que ha producido. Nadie retrata a los vecinos del Upper East Side como el gran Woody.

Puntuación: 5 de 5.

Más sobre ¨Blue Jasmine¨:

- Entrevista a Cate Blanchett en The Hollywood Reporter.

viernes, 2 de agosto de 2013

ESCLAVO DE DIOS: DOS CARAS DE LA FE


En julio de 1994, un carro bomba estalló frente a la Asociación Mutual Israelita Argentina en Buenos Aires, dejando un saldo de 85 personas fallecidas y más de 300 heridas. Las hipótesis más fuertes señalan al movimiento islámico libanés Hezbolá como responsable, pero ninguna organización terrorista asumió la autoría de dicho atentado y la policía argentina nunca encontró pruebas concretas que inculparan a una organización en particular. Alrededor de este contexto, el director Joel Novoa ubica la historia de su ópera prima, "Esclavo de Dios".

Admed Al Hassamah (Mohammed Alkhaldi) llega a Caracas, Venezuela, donde es recibido en la mansión de un hombre que se presenta como su mentor. Ambos se comunican en árabe, el idioma natal de Admed. Este misterioso mentor le ordena llevar una vida normal en dicha ciudad; trabajar, casarse y tener hijos, hasta el momento en que sea llamado para cumplir con su misión. Poco tiempo después, Admed empieza a ejercer su profesión de médico en un hospital capitalino y se casa bajo la religión cristiana con Inés (Daniela Alvarado), con quien tiene un hijo. Admed mantiene en secreto su verdadera identidad, orando a escondidas en dirección a La Meca, pero su felicidad como hombre de familia es auténtica.

El llamado no tarda en llegar y Amed deja todo atrás para irse a Buenos Aires. Allí convive con un grupo de compañeros que, como él, están a la espera de la orden para proceder con su sacrificio. Novoa muestra la interacción entre ellos como la de cualquier grupo de jóvenes que no carecen de las complejidades y nimiedades de cualquier otro mortal, decisión ingeniosa que humaniza a quienes son vistos como monstruos por la opinión pública. La convicción de cada uno de ellos no es igual, sobre todo después de experimentar una vida normal durante el largo tiempo que pasaron en anonimato.

En la misma ciudad, un agente del Mossad llamado David (Vando Villamil), se encuentra monitoreando la actividad de células terroristas islámicas en Latinoamérica, con una determinación que le permite incluso memorizar los rostros e identidades de cada uno de los hombres en su lista de más buscados. Como es de esperarse, los caminos de David y Admed se cruzan para dar comienzo a una cacería despiadada a lo largo de medio continente.


"Esclavo de Dios" muestra dos realidades antagónicas mas no disímiles: dos hombres que basan sus acciones de acuerdo a sus creencias religiosas, algo distorsionadas gracias a antecedentes traumáticos o al simple hecho de no querer entender al otro. Novoa relata una historia de suspenso muy bien construída que nos hace apostar por el bien de ambos personajes, a pesar de lo cuestionable de sus decisiones.

El crédito en el área actoral lo recibe Elia Schneider, madre de Novoa y productora del film, quien curiosamente se encargó de la dirección de un elenco excepcional de actores, entre ellos los venezolanos Laureano Olivares y Marialejandra Martín (en papeles secundarios hablando francés y hebreo, respectivamente). Quien no convence del todo en su papel de esposa sumisa es Daniela Alvarado, conocida por roles mucho más interesantes en comparación con el que desempeña en esta oportunidad. Por su parte, la ambientación en los años 90 y la dirección de arte también merecen elogios, no por su complejidad sino por la atención al detalle que le aporta una dimensión adicional de credibilidad al film.

Más allá de rechazar el asesinato de inocentes, el guión no toma partido por un lado o por otro, a pesar de lo que el CNAC (Centro Nacional Autónomo de Cinematografía) venezolano y algunos radicales quieran achacarle. El terrorismo como arma politica debe ser rechazado por cualquier ideología, más aún cuando quienes se inmolan no son precisamente los líderes poderosos de estos grupos sino por el contrario jóvenes de bajos recursos, educados y moldeados bajo una visión distorsionada de su religión. "Esclavo de Dios" no pretende resolver el eterno conflicto entre Israel y Palestina, sino abogar por el entendimiento entre dos partes que sufren igual pero no logran ser empáticos con la posición del otro, defecto que en general define a la condición humana, no sólo a quienes practican una u otra religión.

Puntuación: 4.5 de 5.

Más sobre "Esclavo de Dios":

- Entrevista a Mohhamed Alkhaldi y Joel Novoa en Chataing TV.

- Análisis de la polémica sobre la presentación del cortometraje "Palestina".

viernes, 19 de julio de 2013

WORLD WAR Z: BRAD PITT VS LOS ZOMBIES SIN SANGRE



El apocalipsis a manos de los zombies no es un tema nuevo para Hollywood. Los grotescos seres surgidos de la mente de George A. Romero hace ya varias décadas han invadido el cine, la televisión, los cómics y los videojuegos en muchas formas y tamaños. Al igual que los vampiros, suelen ponerse de moda cada cierto tiempo gracias a una que otra versión, algo distinta o innovadora, que le aporta un nuevo atractivo a un sub-género que con frecuencia se conforma con reciclar ideas. 28 Days Later, Dawn of theDead y The Walking Dead son algunos ejemplos de historias de zombies exitosas producidas en lo que va de milenio.

Sin embargo, el enfoque de la novela World War Z, de Max Brooks, es algo diferente para el g
énero. El libro consiste en una compilación de entrevistas a los sobrevivientes de la llamada guerra mundial Z a lo largo de los cinco continentes, algo nada fácil de adaptar para una versión cinematográfica épica con un presupuesto de cientos de millones de dólares que obliga a mantener una narrativa comercial y, si se quiere, convencional. El guión fue entonces adaptado con Brad Pitt como protagonista bajo la promesa de preservar el distintivo aspecto global de la novela.

Gerry Lane, interpretado por Pitt, es un padre de familia que antiguamente trabajaba como investigador para la ONU. Un violento brote de zombies lo toma por sorpresa junto a su familia en Philadelphia, donde los rescatan y llevan a un barco libre de peligro en medio del oc
éano. La seguridad de Gerry y su familia, sin embargo, no es gratuita. En la búsqueda de los orígenes de la epidemia, Gerry es enviado a Corea del Sur, donde aparentemente se hallan los restos de la primera persona infectada o "paciente cero". Las cosas evidentemente no salen como se espera y la historia lleva al protagonista a distintas partes del mundo en búsqueda de información que ayude a la humanidad a sobrevivir una inminente extinción.

 

Sin duda Brad Pitt es el motor de la película, gracias a él la historia mantiene un hilo narrativo coherente. Su rol de padre de familia, capaz de ir hasta el fin del mundo para salvar a los suyos, encaja como anillo al dedo con la imagen pública del actor, aportándole credibilidad a un personaje bastante genérico. Mireille Enos y Daniella Kertesz son las contrapartes femeninas de Pitt, la primera interpreta a su esposa y la segunda a una soldado israelí que se une a Gerry en su travesía. Ambos personajes son efectivos  agregando sensibilidad a la historia, a pesar de que la trama no se detiene por mucho tiempo a explorar el origen de casi ningún personaje.

Quien vaya al cine a ver World War Z lo har
á al menos por una de dos razones: Brad Pitt y zombies. En el segundo punto la película puede generar divisiones. Los zombies en la cinta parecen espectros poseidos, se mueven velozmente y pueden pasar de su forma humana a muertos vivientes en apenas 10 segundos, cosa que el director Marc Forster aprovecha para crear secuencias llenas de tensión, entre las que resalta un ataque a un campo de concentración en Jerusalen donde los zombies se amontonan para crear una escalera "humana" y cruzar una gigantesca muralla. Lo malo es que, con el fin de mantener una censura apta para adolescentes, la sangre no existe en esta pelicula de zombies, cosa que para los amantes del sub-género puede considerarse un sacrilegio.

No es un secreto que el acto final del film fue totalmente re-escrito y re-filmado meses despu
és de que la película culminase su etapa de producción. Los productores trajeron a bordo a Damon Lindelof, escritor de Lost y Prometheus, quien eliminó por completo la relación amorosa entre el personaje de Mireille Enos y un piloto interpretado por Matthew Fox, además de concluir con una secuencia laberíntica en un laboratorio lleno de zombies en lugar de una batalla épica en Moscú.

El desenlace  que conocemos funciona, a pesar de sentirse algo disonante por su tono de horror cl
ásico que contrasta con las escenas de acción que la película establece durante dos tercios de historia. Además, la solución que Gerry descubre para combatir a los zombies fue completamente creada a para la película y nada tiene que ver con lo planteado en la novela. Será interesante ver la versión alternativa en blu-ray y poder comparer, pero el producto final entretiene y cuenta con suficientes momentos memorables para despertar nuestro interés en futuras versiones de Brad Pitt rescatando al mundo de los zombies.

 Puntuación: 3.5 de 5 

Más sobre World War Z:

- Los cambios hechos a World War Z.

- ¿Cómo colocar 8,500 zombies digitales en una escena?

jueves, 20 de junio de 2013

MAN OF STEEL: La resurrección de Superman


Aún cuando Hollywood ha logrado sacar provecho de decenas de historias de súper héroes para crear grandes éxitos de taquilla por más de dos décadas, es llamativo que la última versión cinematográfica verdaderamente exitosa de Superman fuese estrenada hace ya 35 años, cuando Christopher Reeve hizo creer al mundo que ¨un hombre puede volar¨, tal y como lo promocionaban los anuncios de ¨Superman¨, de Richard Donner, en 1978. Tras el éxito alcanzado por ese film, así como el de Superman II un par de años después, la saga comenzó a decaer con un par de entregas muy cuestionadas que lentamente fueron apagando el interés del público. A pesar de que El hombre de acero lograra mantenerse en la palestra gracias a diversas adaptaciones televisivas, entre ellas ¨Lois & Clark¨ y ¨Smallville¨, su retorno al cine demoró más de lo que muchos imaginaron.

En 2006, los estudios Warner Bros. fracasaron en revivir a la franquicia con ¨Superman Returns¨, una decepción comercial y de crítica que no logró conectar con el público de la misma forma que lo hiciera ¨Batman Begins¨, de Christopher Nolan, un año antes. La clave del éxito, sin embargo, estaba delante de sus narices, sólo había que permitir que Nolan y su guionista David S. Goyer culminasen su excepcional trilogía de El Caballero de la Noche para enfocar su atención en el otro gran súper heroe de DC Comics. ¨Man of Steel¨ cuenta con el tutelaje de Nolan como productor, un guión escrito por Goyer y la dirección de Zack Snyder, conocido por su trabajo en "300" y "Watchmen".

Esta nueva versión comienza desde cero, con el nacimiento de Kal-El en el planeta Krypton, el cual se halla al borde de la destrucción. Su padre, Jor-El (Russell Crowe), es un científico que intenta salvar a su especie enviando a su primogénito al planeta Tierra, inyectando en éste el código genético de toda su especie. Al mismo tiempo, el General Zod (Michael Shannon) ejecuta un golpe de Estado (¿o de planeta?) en un intento desesperado por salvar al planeta, pero es apresado junto a sus aliados y exhiliado a un agujero negro en el espacio, lo cual irónicamente le salva la vida, contrario al resto de los habitantes de Krypto que perecen cuando el planeta implosiona.

Tras esta impresionante secuencia de destrucción, la historia salta directamente a mostrar a Clark Kent (Henry Cavill) en su edad adulta, contando mediante flashbacks la relación entre Clark y sus padres, (Diane Lane y Kevin Costner), así como el tormento que significó para éste crecer escondiendo sus habilidades, haciéndole sentir alienado, con miedo a ser rechazado e incluso temido por el resto de los humanos. Este nuevo enfoque le aporta una vulnerabilidad a Clark que nada tiene que ver con la kryptonita, demostrando su naturaleza más humana que alienígena. Eventualmente, Zod descrubre el paradero de Kal-El y amenaza con destruir a la Tierra si éste no se entrega.



Zack Snyder es conocido por su distintivo estilo visual, sus películas no reparan en llenar cada píxel de la pantalla con todo tipo de efectos visuales, mostrando usualmente mundos híper reales llenos de violencia donde los personajes combaten, saltan, vuelan o caen en cámara súper lenta. Buena parte de su filmografía, sin embargo, carece de una buena narrativa, siendo "Sucker Punch" el ejemplo más significativo de esta debilidad. Con "Man of Steel", Snyder se acerca más que nunca a lograr un balance entre la forma y el contenido, convirtiéndose éste en el mejor film de su carrera. Su visión de Krypton es la más completa que hasta ahora se ha mostrado, mientras que cada secuencia de acción es más intensa y absorbente que la anterior.

El guión a su vez otorga los respiros necesarios para justificar la presencia de un amplio reparto, siendo la relación entre Clark y sus dos padres, Jor-El y Jonathan Kent, el foco emocional y de motivación para el protagonista. Quienes están acostumbrados a la dinámica entre Lois y Clark quizás salgan decepcionados, ya que en esta historia de origen queda poco espacio para desarrollar su relación, aunque Amy Adams demuestra una vez más que puede aportarle fuerza a cualquier papel. Al menos, al final de la película se muestra un buen indicio de que la segunda parte profundizará en este flanco.

Se habla mucho por internet acerca del final de la película, donde Superman toma un decisión que, para los ojos de muchos, va en contra de la esencia de lo que representa el personaje. Incluso el propio Nolan admitió haberse opuesto a este giro, siendo después persuadido por Goyer y Snyder. El desenlace, sin embargo, lleva una carga dramática adecuada y ciertamente afectará las decisiones de Superman en un futuro. Además, la destrucción maniaca provocada por Zod no le dejó muchas alternativas.

Puntuación: 4.75 de 5

Más sobre "Man of Steel":

- Behind The Scenes de 13 minutos.

- A Christopher Nolan no le agradaba el final de Man of Steel




jueves, 30 de mayo de 2013

IRON MAN 3: Tony Stark se libera



Luego del monumental éxito obtenido por The Avengers, Marvel inicia la Fase 2 de expansión de su universo cinematográfico con Iron Man 3. Robert Downey Jr. y su ya icónico personaje, Tony Stark, regresan en la que es la quinta aparición del personaje en tan sólo 5 años, algo que fácilmente podría despertar dudas sobre el riesgo de sobre-exposición del excéntrico súper héroe a la audiencia. Afortunadamente, los guionistas fueron capaces de desarrollar una historia que, si bien hace referencia a los films previos, cuenta con un enfoque centrado y autónomo, en lugar de mostrar sólo una pieza de otro rompecabezas, como fuera el caso con Iron Man 2.

Tony Stark se halla sufriendo de ataques de pánico producto del estrés post traumático que le generó estar al borde de la muerte para neutralizar una amenaza alienígena durante el desenlace de "The Avengers". La historia comienza con un flashback a 1999 con Stark en una fiesta de año nuevo en Suiza, donde un científico llamado Aldrich Killian (Guy Pearce) le hace una propuesta de negocios que el playboy multi millonario rechaza rápidamente para fugarse con su conquista de la noche, una joven científica llamada Maya Hansen (Rebecca Hall). Como es de esperarse, la actitud déspota de Stark le costará caro en un futuro.

De vuelta al presente, un grupo terrorista causa estragos con un ataque mortal en el centro de Los Angeles, dejando en estado crítico a Happy (Jon Favreau), el guardaespaldas de Tony. El autor de estos ataques se auto denomina el Mandarín (Ben Kingsley), un hombre temerario que amenaza con aleccionar al mundo occidental por los abusos que sus gobiernos han cometido en nombre de la paz y el bien. Stark reta personalmente al Mandarín, quien responde con un ataque a su ultra moderna mansión en una impresionante secuencia que marca la pauta para el oscuro camino que el héroe deberá afrontar.


Sin revelar mucho más, Iron Man 3 cuenta con una trama bastante compleja, pero su epicentro no son sus coloridos villanos ni un superficial triángulo amoroso, sino el propio Tony Stark: ya no tan joven, mucho más vulnerable y con algunos traumas sobre sus hombro, Downey Jr. encarna la versión hasta ahora más humana del personaje. Las escenas de acción abundan, resaltando entre ellas un rescate aéreo realizado en su mayoría con acrobacias reales, así como un acto final que nada tiene que envidiar a la batalla en Nueva York de "The Avengers", pero el enfoque se mantiene siempre en la transformación de Stark y el peso que arrastra consigo por sus errores pasados. Si la saga concluyese con esta entrega, que no es el caso, sería una despedida mas que satisfactoria al súper héroe.

Los villanos también cuentan con el desarrollo más sustancioso que hasta ahora han tenido los antagonistas de Iron Man. El Mandarín de Ben Kingsley es ciertamente el más controversial, ya que su historia se desvía considerablemente de su contraparte en los comics, aunque la interpretación de Kingsley compensa por cualquier decepción al respecto. Aldrich Killian, por su parte, comienza como una mala versión de El Acertijo de Jim Carrey, pero a medida que la trama avanza su personaje se convierte en una versión oscura del propio Stark, lo que lo proyecta como un enemigo formidable y memorable. Además, los personajes recurrentes de Pepper (Gwyneth Paltrow) y James Rhodes (Don Cheadle) cuentan con el suficiente tiempo en pantalla para mantenerse como miembros claves en la saga.

La batuta de director en esta entrega fue otorgada a Shane Black, escritor de la primera Lethal Weapon y de otros conocidos films de acción de los años 90. Black fue una escogencia arriesgada para una película de este tipo, pero su experiencia en combinar acción con humor negro ciertamente recarga de energía a la franquicia y encaja como anillo al dedo con el estilo tan característico de Downey Jr.

Aunque Iron Man 3 no carece de fallas menores, entre ellas un cierto exceso de personajes y una trama en momentos muy complicada, es un film superior en todo sentido a la desorientada "Iron Man 2". Este episodio confirma el éxito de Marvel en continuar incrementando su repertorio de súper héroes en la gran pantalla. La Fase 2 comienza con buen pie y Tony Stark se mantiene, hasta ahora, como el personaje más interesante de este universo.

Puntuación: 4.5 de 5.

Mas sobre Iron Man 3:

- Entrevista a Shane Black en Empire Online.

- ¿Sufre Tony Stark de estrés post traumatico?

- La fisica detras del rescate aéreo de Iron Man 3.



jueves, 16 de mayo de 2013

DISCONNECT: INTERNET COMO ARMA DE DOBLE FILO


Uno de los males más característicos en las sociedades de la segunda mitad del siglo XX es la paranoia. Gobiernos opresores o maliciosas corporaciones están siempre al acecho de todos los ciudadanos decentes para mantenerlos en cintura, aunque éstos no lo sepan. El gran hermano, pues, todo lo ve con fines presuntamente oscuros, porque no pueden tener otro tono. Internet, por su parte, ha democratizado esta paranoia. En el siglo XXI, las redes sociales se han convertido en una puerta para exponer todo sobre nuestras vidas frente a todo el que se considere nuestro "amigo" e incluso a la vista de completos desconocidos.

Esta visión por demás fatalista es la inspiración de Disconnect, película que quiere mostrarnos los peligros a los que nos exponemos cada vez que publicamos algo en Facebook, chateamos con un extraño o navegamos por sitios de dudosa moralidad. Henry Alex Rubin, director nominado al Oscar por el documental Murderball, salta al formato de ficción para contar tres historias inspiradas en situaciones verdaderas que se relacionan con el (mal) uso del Internet.

En uno de los relatos, una pareja treintañera (interpretada por Paula Patton y Alexander Skarsgård) intenta superar el reciente fallecimiento de su hijo, lo que lleva a la esposa, movida por el desasosiego, a entablar una relación amistosa con un desconocido via internet. Eventualmente éste obtiene toda la información necesaria sobre la pareja para cometer un fraude y vaciar sus cuentas bancarias. Por otro lado, un adolescente introvertido (Jonah Bobo) sufre una broma pesada cuando dos de sus compañeros de clase crean un perfil falso de Facebook y se hacen pasar por una chica que dice estar enamorada de él. La última historia muestra a una periodista (Andrea Riseborough) que busca destapar una red de pornografía de menores por internet a través de un joven que se gana la vida desnudándose frente a una webcam.

Aunque las historias se entrelazan mediante algunos personajes, el leitmotiv de Disconnect es la desconexión que experminentan al estar inmersos en sus computadoras y celulares a todo momento. El padre del adolescente acosado (Jason Bateman) es ciego a los abusos que éste sufre; los esposos estafados son cada vez más distantes entre sí en lugar de compartir su dolor; la periodista no piensa en las repercusiones que el joven puede sufrir al ser expuesto a los medios como un trabajador sexual.

 

Cuando la broma pesada se convierte en tragedia, el film alcanza su punto dramático más poderoso. Lamentablemente, lo que sucede después nos hace sospechar que el director y el guionista no conocen bien cómo funciona una red social como Facebook. A pesar de lo fácil que es identificar la diferencia entre un perfil auténtico y uno falso para cualquiera que utilice Facebook con relativa frecuencia, los personajes permanecen ciegos a este hecho por demasiado tiempo.

Inicialmente, las tres premisas resultan interesantes gracias a la facilidad con la que cualquier internauta puede identificarse con los conflictos que sufren los personajes, pero la película pierde coherencia a medida que la trama avanza. Patton y Skarsgård mantienen una dinámica interesante hasta que su historia se extiende a un punto inverosímil que le resta fuerza al drama que viven. Riseborough es convincente en su interpretación de periodista ambiciosa (porque así son todos los periodistas en el cine), aunque la pornografía de menores es un tema que no termina de encajar junto a las otras dos historias.

En general, Disconnect es un film entretenido que sataniza el uso del internet y las redes sociales con demasiada rigidez y algo de ignorancia. Las ideas que plantea son ciertamente interesantes y adecuadas para las audiencias de hoy pero, en aras de hacer un film comercial, son llevadas a extremos dramáticos que le restan autenticidad. La paranoia en este caso es explotada para manipular, pero no logra convencer.

Puntuación: 2.5 de 5.

Mas sobre Disconnect:
- Jason Bateman habla sobre cyber-bullying.
- Entrevista al director Henry Alex Rubin.







miércoles, 8 de mayo de 2013

NO, CRÓNICA DE UNA ELECCIÓN INGANABLE


La dictadura de Augusto Pinochet, que comenzara en Chile en 1973, tuvo un sorpresivo final cuando en 1988 la presión internacional obligó a su gobierno a realizar un plebiscito donde se le consultaría al pueblo si deseaba su continuidad como gobernante de la nación. Llegar hasta allí, sin embargo, costó las vidas de miles de ciudadanos que durante años se opusieron a su régimen de derecha extrema. La película No, de Pablo Larraín, se enfoca en los meses previos al plebiscito desde un ángulo distinto: la campaña electoral a favor de la opción del No, herramienta clave para el éxito de la oposición en dicho proceso.

René Saavedra, interpretado por Gael García Bernal con acento chileno, es un antiguo exilado político que vuelve a Chile a trabajar como creativo publicitario. Cuando se aprueba la realización del plesbiscito, René es invitado a participar en la campaña por el No, algo que no le agrada a Lucho (Alfredo Castro) su jefe pinochetista que a su vez está involucrado en la campaña por el Sí. Las condiciones de la campaña publicitaria determinaban que cada opción tendría 15 minutos de propaganda en los canales de televisión durante cada noche, por lo que el equipo debía idear y producir contenido para llenar dicho espacio, a pesar de contar con muy bajas probabilidades de éxito.

Promover el concepto de democracia como un producto para el pueblo chileno provoca en un principio el rechazo de los propios partidarios de la izquierda, quienes consideran que la oposición debe aprovechar esos 15 minutos diarios para denunciar los abusos de la dictadura y no para mostrar gente sonriendo, celebrando y divirtiéndose.



Es aquí donde Larraín aprovecha la estética del film, grabado en formato U-matic 3:4, reminiscente a la calidad visual de la televisión en esa década. Buena parte de la historia se enfoca en los tras cámaras de Saavedra y su equipo grabando los anuncios, con el componente adicional de que muchos de los actores son los originales. De igual forma, figuras prominetes que participaron en la campaña participan en la película, aún cuando su edad no corresponde al tiempo en el que la historia se desarrolla. Editar el material grabado por Larraín con el de las cuñas y programas que salieron al aire en ese momento es un recurso utilizado de forma muy inteligente y creativa que le da un sentido de inmediatez y actualidad a la película.

La trama procura abordar todos los puntos de vista posibles, desde el ciudadano común que apoya al gobierno de Pinochet por los beneficios que le proporciona hasta el de los izquierdistas que han perdido todo por su posicion adversa al gobierno. El personaje principal se ubica en terreno un tanto neutral en un principio, enfocado en su trabajo y desentendido del tema político tras habérsele permitido regresar a Chile. Saavedra es quizás el reflejo más fiel del chileno de clase media del momento, viviendo una vida relativamente cómoda pero a costa de hacerse la vista gorda ante los atropellos y abusos oficiales hacia todo el que piense diferente.

La influencia de la cultura pop en la campaña que ayudó a derrocar una dictadura muestra de forma clara que Chile estaba listo para nuevos tiempos, algo que el propio Pinochet tuvo que aceptar. Es poco común que los pueblos acaben con gobiernos opresores, estos usualmente se caen solos, pero gracias a la confianza de unos pocos en abordar la campaña desde una perspectiva progresista, un pueblo resignado despertó para nunca más mirar hacia atrás.

Puntuación: 5 de 5.

Más sobre NO:
- Entrevista a Pablo Larraín durante el Festival de Cine de Nueva York.